Si el Templo de Edfu impone por su altura, por la monumentalidad de su pilono y por la sensación de entrar en algo casi intacto, el Templo de Kom Ombo impresiona de otra manera: más difícil de explicar. Lo ves desde el barco antes de atracar —se levanta directamente sobre la orilla del Nilo, sobre un promontorio que lo hace flotar sobre el agua a la luz de la tarde...









