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Düsseldorf en un día: ruta por Altstadt, Kö y Rheinturm

Continuación de Un día en Colonia, Alemania: qué ver y ruta a pie por la ciudad en 1 jornada.

Esta moderna ciudad alemana está a tiro de piedra de Colonia. Si bien no es una ciudad monumental, sí muestra un contraste muy interesante con la ciudad de la Catedral. Si tienes media jornada, no es una mala opción, recorrer el casco antiguo de Düsseldorf contemplando algunos de sus puntos más emblemáticos y disfrutar de un pequeño paseo a lo largo del meandro del Rin.

Düsseldorf

Contenidos

Historia de Düsseldorf: de aldea del Düssel a capital del Rin

El origen: un pueblo pequeño que se vuelve ciudad (siglo XIII)

Düsseldorf empieza como un asentamiento en la desembocadura del río Düssel, junto al Rin. El punto de giro llega en 1288: tras la batalla de Worringen, el conde Adolf concede a la localidad derechos de ciudad. Ese “salto” de aldea a ciudad es el acta de nacimiento real de Düsseldorf y se suele contar como el momento en que entra en el mapa político del Rin.

Se trata de una ciudad que no nace por crecimiento lento, sino por un hecho político-militar.

El Rin, el caudaloso río que da origen a la ciudad

Düsseldorf como sede ducal: poder regional y corte (siglos XIV–XVIII)

Con el tiempo, Düsseldorf deja de ser una ciudad más y se convierte en centro de poder de la zona, asociada a los duques de Berg y a las dinámicas de los territorios del Rin. Esa etapa explica por qué el casco histórico (Altstadt) era ciudad residencial, de administración, de corte y de representación.

Un nombre que sirve mucho para contar esta época es Jan Wellem (Johann Wilhelm), gobernante de finales del XVII y principios del XVIII, recordado como figura ligada al brillo cortesano y al impulso cultural de la ciudad; su estatua ecuestre en la zona del centro histórico lo convierte en un “personaje” del paseo.

La ciudad se “reinventa”: de fortificaciones a bulevares (siglo XIX)

A comienzos del XIX, Düsseldorf cambia de piel. Un símbolo perfecto para observarlo es caminando por la Königsallee (la “Kö”): el bulevar con canal central se construye entre 1802 y 1804 como parte de una transformación urbana tras la eliminación de fortificaciones; y en 1848, después de un incidente con el rey prusiano (le lanzaron estiércol), se renombra como “Königsallee” en gesto de reconciliación. Esta calle también es conocida por ser un sitio de tiendas y compras de lujo.

Los bulevares del Altstadt

Düsseldorf artística: academia y “escuela” de pintura (siglos XVIII–XIX)

Otro hilo muy propio de la ciudad de Düsseldorf es el arte. La Kunstakademie se funda en 1762 (primero como escuela de dibujo) y, ya en época prusiana, se reorganiza en 1819. A partir de ahí se consolida un ecosistema artístico que dará pie a lo que se conoce como la Escuela de Düsseldorf, con prestigio en el siglo XIX. Esto te permite explicar por qué la ciudad tiene un pulso cultural fuerte: hubo institución, método y reputación.

Guerra y destrucción: el golpe del siglo XX

En la Segunda Guerra Mundial, Düsseldorf sufre bombardeos severos. El ataque más devastador se sitúa el 12 de junio de 1943, cuando se provoca una tormenta de fuego que arrasa grandes zonas, especialmente el centro. Y en abril de 1945 ocurre un episodio poco conocido: Aktion Rheinland, una operación de resistencia local para rendir la ciudad y evitar más destrucción, que desemboca en la entrada estadounidense sin combate el 18 de abril de 1945.

Capitalidad y presente: la Düsseldorf administrativa (desde 1946)

Desde 1946, Düsseldorf es la capital de Renania del Norte-Westfalia (NRW). Esa condición explica parte de su personalidad actual: ministerios, administración, negocios, ferias, una ciudad “de trabajo” que a la vez se deja vivir (Altstadt, Rin, parques y bulevares).

La moderna Düsseldorf

Düsseldorf en un día: de la Altstadt al cielo del Rheinturm

10:00 a 11:15 Altstadt y Marktplatz: donde Düsseldorf se hizo ciudad

Normalmente, se empieza la jornada en la Altstadt, el núcleo que mejor conserva el pulso medieval de Düsseldorf. Enseguida desembocas en Marktplatz, una plaza pequeña pero con mucha “autoridad”: aquí manda el Rathaus (old town hall), sede municipal desde hace siglos y pegado al ritmo diario del centro.

Rathaus

En medio de la plaza nos espera uno de los personajes más conocidos de la ciudad: Jan Wellem (Johann Wilhelm). Su estatua ecuestre, levantada a comienzos del siglo XVIII, es casi un fotograma fijo del Düsseldorf cortesano: el gobernante que se recuerda por su peso político y por el impulso cultural que dejó en la ciudad.

Marktplatz con la estatua de Jan Wellem en el centro

11:15-12:00 Kirche st. Lambertus: la aguja torcida y el contraste interior

A pocos pasos tienes la Kirche St. Lambertus, uno de los iconos visuales del casco antiguo. Es una iglesia gótica de ladrillo del Bajo Rin, ligada al nacimiento de la ciudad, y su detalle más famoso es la aguja retorcida: tras un incendio en 1815 se reconstruyó y la madera se habría deformado; la leyenda local lo cuenta con más mala intención, diciendo que fue el diablo quien torció la torre.

St Lambertus
St Lambertus

12:00–13:10 Paseo por la Altstadt hacia el Rin: el tramo que hace que el día parezca vivido

Entre la iglesia y el Rin, la Altstadt se disfruta en lo pequeño: esquinas que se abren de repente, calles estrechas que desembocan en una placita, fachadas de ladrillo y piedra que no buscan impresionar, solo resistir.

Paseo por el Rin
Paseo marítimo a lo largo del Rin
Zonas verdes para tomar un poco de vitamina D en los días soleados

También recomiendo en esta franja, pararte en uno de los cafés de la ciudad para recargar pilas y seguir descubriendo la ciudad.

13:10–13:55 Burgplatz y la Schlossturm: el fantasma de la residencia ducal

Desde Marktplatz, se baja hacia Burgplatz, que es donde la ciudad te enseña su otra cara: la de sede residencial. Aquí estaba el castillo de Düsseldorf y, aunque el conjunto desapareció, queda la pieza que lo explica: la Schlossturm.

Schlossturm en Burgplatz

El castillo sufrió un gran incendio en 1872 y, tras aquello, solo se restauró la torre, que hoy queda como resto visible del pasado cortesano.
La torre suele asociarse también a un pequeño recorrido museístico (marítimo) y, sobre todo, a la sensación de estar a un paso del Rin mientras estás en pleno casco viejo.

Burgplatz

Dos estatuas significativas en el Burgplatz y sus alrededores: el Radschlägerbrunnen y el Stadterhebungsmonument

El Radschlägerbrunnen (que significa la “fuente de los niños que dan volteretas”) está en Burgplatz. La fuente muestra a dos niños de bronce en distintas fases del radschlagen (dar la voltereta lateral), una tradición local con siglos de historias y mitos alrededor. Se inauguró en 1954 y la realizó el escultor Alfred Zschorsch, por encargo y donación de la asociación Düsseldorfer Jonges, que quería una escena coral y popular, no una figura heroica aislada.

Radschlägerbrunnen

El Stadterhebungsmonument (monumento a la elevación de Düsseldorf a ciudad) es una gran escultura-relieve de bronce que encontrarás muy cerca de Burgplatz. Se inauguró en 1988 para conmemorar los 700 años de la concesión de los derechos de ciudad, y lo creó el escultor Bert Gerresheim. Es una collage histórico cargadísimo de escenas y símbolos que, de izquierda a derecha, te cuenta el nacimiento de Düsseldorf como si fuera un cómic en bronce: la batalla de Worringen (5 de junio de 1288), la firma y sellado del documento de los derechos de ciudad (14 de agosto de 1288) por el conde Adolf V de Berg y la condesa Elisabeth, y la conexión con St. Lambertus. Cuanto más te acercas, más detalles aparecen: caras, gestos, objetos y pequeñas referencias que te obligan a mirarlo con calma, como si Düsseldorf estuviera resumiendo su origen medieval en una sola pared de bronce.

Stadterhebungsmonument

13:55-14:40 Königsallee: la prueba de que la ciudad cambió de piel

Después toca cambiar de registro: de lo medieval a lo urbano-elegante. La Königsallee (la “Kö”) es el ejemplo perfecto de cómo Düsseldorf se convirtió en una ciudad de paseo más que de muralla. Su canal central y el trazado del bulevar se completan a inicios del siglo XIX (entre 1802 y 1804) en el contexto de una reordenación urbana tras el desmantelamiento de fortificaciones.

Königsallee
Königsallee

Aunque no compres nada, vale la pena recorrerla con calma, porque es el contraste más claro con la Altstadt: el mismo Düsseldorf, pero con otra ambición.

14:40-16:00 Cierre junto al Rin: comida en lo más alto, en el Rheinturm

Para terminar la media jornada, volvimos al Rin y caminamos hacia la zona del Rheinturm (Rhine Tower). Si la mañana fue historia, esto es postal: el Rheinturm es el gran icono contemporáneo de la ciudad y su edificio más alto.

Rheinturm de lejos
Rheinturm de cerca

En torno a los 168–172 metros tienes el mirador con bar (M168) y el restaurante giratorio (QOMO), que convierte la comida en un recorrido lento de 360º sobre Düsseldorf.

Unas vistas de lujo en el restaurante giratorio

La visibilidad de la que gozábamos ese día era realmente impresionante. Lo muestran las fotos que dejo aquí.

Rivalidad Düsseldorf–Colonia: la “guerra” amable del Rin

Lo primero que conviene entender es que no es una rivalidad “seria” en el sentido moderno: es folclore urbano alimentado durante siglos, útil para que cada ciudad marque territorio, identidad y orgullo local. En Alemania incluso se estudia como fenómeno cultural y aparece en chistes, publicidad y deporte. Si contratas un free tour en Colonia o en Düsseldorf, cada guía contará su versión, y claramente apoyará a la ciudad que está enseñando.

Un origen histórico: Worringen (1288)

Cuando se busca una “fecha fundacional” de la enemistad, suele salir la batalla de Worringen (1288). En ese conflicto regional, Colonia y Düsseldorf quedan asociadas a bandos y consecuencias políticas que, con el tiempo, se reinterpretan como el inicio simbólico de la rivalidad. Ese mismo año, tras la batalla, Düsseldorf recibe derechos de ciudad (14 de agosto de 1288), algo que se cita a menudo como parte del relato de “dos ciudades que compiten por peso en el Rin”.

Hoy se cuenta más como mito de origen que como causa única. La rivalidad real se sostiene sobre comparaciones constantes (cultura, economía, estilo de vida) más que sobre un conflicto concreto.

Dos identidades opuestas en un mismo río

Las dos orillas del Rin como metáfora. Colonia está principalmente a la izquierda del Rin; en el área de Colonia se llama Schäl Sick (“el lado torcido / equivocado”) a la orilla derecha, dicho con tono burlón.

Carnaval: donde la rivalidad se vuelve espectáculo

El carnaval es un buen ejemplo porque la rivalidad se vive con reglas no escritas.

  • En Colonia el grito es “Kölle Alaaf”.
  • En Düsseldorf lo típico es “Helau” (y si lo confundes, te lo recuerdan rápido).

Cerveza: Kölsch vs Altbier (la rivalidad que se bebe)

Esto es casi un “derbi líquido”:

  • Colonia = Kölsch, servida en vasos estrechos (“Stange”) y con una identidad muy protegida. La Kölsch-Konvention (años 80) se cita como base del marco que limita el uso del nombre, y hoy se asocia a protección europea como indicación geográfica.
  • Düsseldorf = Altbier, estilo tradicional del Rin especialmente vinculado a Düsseldorf y su entorno.
Altbier
Kölsch

En la práctica, esto genera un tipo de broma sencilla y efectiva: en Colonia se defiende lo “propio” con mucha épica; en Düsseldorf se presume de tradición cervecera y de carácter más seco. Y cada uno tiene su “religión” del vaso, del sabor y del ritual.

Deporte: el “Rheinderby”

Cuando juegan Fortuna Düsseldorf y 1. FC Köln se habla directamente del Rhein derby / Rheinderby, y se vive con intensidad (pero dentro de lo normal en el fútbol alemán).

También hay ecos en otros deportes y música popular, que se usan como marcadores identitarios (bandas asociadas a cada ciudad, etc.).

La rivalidad como producto: anuncios y pullas públicas

Lo curioso es que esta rivalidad también se usa en marketing. Hay campañas y eslóganes que se meten con la ciudad vecina precisamente porque el público entiende el chiste.

Preguntas frecuentes sobre esta jornada en Düsseldorf

¿Se puede hacer todo andando?

Sí: el centro histórico (Altstadt, Marktplatz, Burgplatz) es muy caminable. Para el Rheinturm también se puede ir a pie siguiendo el Rin; si vas justo de tiempo, transporte público o taxi te recortan el tramo final.

¿Qué es lo “imprescindible” si tengo que recortar?

Me quedaría con: Marktplatz + Jan Wellem, la visita breve a St. Lambertus, Burgplatz/Schlossturm y el cierre en el Rheinturm.

¿Por qué St. Lambertus es tan conocida?

Por su papel en la Altstadt y, sobre todo, por la aguja retorcida y la historia del incendio/reconstrucción (y la leyenda del diablo).

¿La Schlossturm es “solo una torre”?

Es “solo” una torre, pero precisamente por eso funciona: es el resto visible del castillo tras el incendio del siglo XIX, y te ayuda a contar el Düsseldorf residencial de antes.

¿Qué tiene de especial la Königsallee si no voy de compras?

Que es urbanismo con intención: canal, bulevar y escala pensada para pasear. Es la manera más simple de ver cómo Düsseldorf dejó atrás la lógica de fortaleza.

¿La experiencia del Rheinturm merece la pena si hay niebla?

Si hay mala visibilidad, pierde parte de la gracia. En ese caso, valora subir más por el “ritual” (bar/restaurante giratorio) que por la vista; y si el cielo está abierto, es un cierre redondo.

Mapa de Düsseldorf

A continuación, Un día en Colonia, Alemania: qué ver y ruta a pie por la ciudad en 1 jornada.