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Masada y Qumrán: historia, asedio romano y manuscritos del Mar Muerto

El día que subimos a la Masada empezó temprano, con ese silencio seco del desierto de Judea que parece suspendido en el tiempo. A medida que ganábamos altura, el Mar Muerto quedaba abajo, inmóvil, y la fortaleza aparecía como una isla de piedra imposible, aislada y deliberadamente inaccesible. No es un lugar que se visite con prisa: Masada obliga a entender primero dónde estás antes de mirar las ruinas.

Se encuentra a 3 km del margen occidental del mar Muerto y a 15 km del sur de Ein Gedi, entre un paisaje desolador, pero que todavía guarda un encanto especial.

Introducción al complejo de Masada

Masada fue concebida como palacio-fortaleza por Herodes el Grande, un proyecto tan desmesurado como su carácter. Herodes el Grande fue rey de Judea bajo dominio romano entre el 37 y el 4 a. C., un gobernante brillante desde el punto de vista político y arquitectónico, pero profundamente desconfiado y cruel en lo personal. Gobernó gracias al apoyo de Roma y se obsesionó con asegurar su poder: mandó ejecutar a miembros de su propia familia y levantó fortalezas y palacios por todo el territorio como refugios ante cualquier amenaza. Masada fue el más extremo de todos ellos.

El complejo incluía palacios escalonados, almacenes, cisternas gigantescas y un sistema hidráulico avanzado que permitía almacenar agua de lluvia en pleno desierto. Caminar hoy entre esos restos impresiona menos por el lujo —que también— que por la lógica militar: Herodes pensó Masada como un último bastión, un lugar donde resistir cuando todo lo demás cayera.

La figura de Herodes conecta directamente con el relato bíblico del Nuevo Testamento. Es el mismo rey que aparece en el Evangelio de Mateo asociado a la matanza de los inocentes, ordenada —según el texto bíblico— tras el anuncio del nacimiento de Jesús, al que percibía como una amenaza a su trono. Visitar Masada después de haber leído esos pasajes añade una perspectiva distinta: entiendes hasta qué punto el temor a perder el poder marcó todas sus decisiones, tanto políticas como arquitectónicas.

Aunque Masada no es un escenario directo de un episodio bíblico, sí se inserta de lleno en el paisaje y el contexto histórico de la Biblia. El desierto de Judea es un territorio cargado de simbolismo bíblico: lugar de retiro, de prueba y de huida, donde se sitúan relatos del Antiguo Testamento —como el refugio del rey David— y episodios clave de la vida de Jesús y el Nuevo Testamento. Estar allí ayuda a comprender por qué estos paisajes aparecen una y otra vez en los textos sagrados: son lugares que invitan al aislamiento, a la resistencia y a las decisiones límite. Son lugares que en lo personal, te impacta el peso de la historia y de la religión hecha paisaje.

La historia de Masada continuó mucho después de Herodes. Tras la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., un grupo de judíos rebeldes se refugió en la fortaleza y resistió durante meses el asedio romano. El final, narrado por Flavio Josefo, convirtió Masada en símbolo de resistencia y tragedia colectiva.

La Estructura de la Fortaleza de Herodes

La Masada en tiempos de Herodes el Grande no fue una simple fortificación defensiva, sino un complejo palaciego-militar cuidadosamente planificado para funcionar de forma autónoma durante largos periodos de asedio. Su estructura respondía a tres objetivos claros: aislamiento, autosuficiencia y control absoluto del entorno.

La meseta y la muralla perimetral

La fortaleza se asentaba sobre una meseta natural de unos 1000 metros de largo por 200 de ancho, con caídas casi verticales de más de 400 metros, y a unos 700 metros sobre el nivel del Mar Muerto. Sobre este borde natural, Herodes mandó levantar una muralla perimetral de casamatas de aproximadamente 1.400 metros de longitud (si os acordáis ya hemos hablado de casamatas en alguna otra ocasión, particularmente en Luxemburgo). No era una muralla maciza: estaba formada por dos muros paralelos con estancias intermedias que servían como almacenes, dormitorios para la guarnición o talleres. Este sistema permitía reforzar la defensa y, al mismo tiempo, aprovechar el espacio interior.

A lo largo de la muralla se distribuían torres de vigilancia estratégicamente situadas para controlar los accesos y el horizonte del desierto. El único punto relativamente accesible era el sendero oriental, el actual “Camino de la Serpiente”, fácilmente defendible desde lo alto.

El Palacio norte: arquitectura y poder

La joya del conjunto era el Palacio Norte, una obra única en el mundo romano oriental. Estaba construido en tres terrazas escalonadas, colgadas literalmente sobre el precipicio, combinando ingeniería, simbolismo y ostentación.

La terraza superior funcionaba como residencia privada de Herodes, con estancias amplias y vistas directas al Mar Muerto. La terraza intermedia era un espacio semicircular utilizado probablemente para recepciones o banquetes, decorado con columnas, frescos y mosaicos de estilo romano. La terraza inferior albergaba un gran salón rodeado de columnas, pensado para actos formales, con una ventilación natural excepcional pese al clima extremo.

Este palacio era una demostración de poder. Incluso en su escondite más remoto, Herodes quería vivir como un rey romano.

El Palacio Occidental: la administración

En el lado opuesto de la meseta se encontraba el Palacio Occidental, más extenso pero menos espectacular. Este complejo cumplía funciones administrativas y residenciales secundarias. Incluía salas de recepción, patios, almacenes y posiblemente dependencias para funcionarios y oficiales. Era el auténtico centro operativo de la fortaleza, donde se gestionaban los recursos y la logística.

Almacenes y reservas

Uno de los aspectos más impresionantes de Masada era su sistema de almacenamiento. A lo largo de la muralla se construyeron grandes almacenes donde se guardaban cereales, vino, aceite, dátiles y otros alimentos no perecederos. Las excavaciones han demostrado que estas reservas estaban pensadas para abastecer a cientos de personas durante años.

Este diseño encaja perfectamente con la mentalidad paranoica de Herodes: Masada debía resistir no semanas, sino años de aislamiento total.

El sistema hidráulico

El mayor desafío era el agua. Herodes lo resolvió con una obra de ingeniería extraordinaria: un sistema de captación de agua de lluvia mediante canales excavados en la roca que conducían el agua hacia enormes cisternas situadas en las laderas y dentro de la fortaleza. Algunas de estas cisternas podían almacenar decenas de miles de metros cúbicos de agua.

Gracias a este sistema, Masada disponía de agua potable, baños, e incluso termas de estilo romano, algo insólito en un enclave desértico.

Baños, sinagoga y espacios comunes

El complejo incluía baños termales con salas fría, templada y caliente, siguiendo el modelo romano clásico. También existían espacios de reunión que, tras la época de Herodes, serían reutilizados como sinagoga, uno de los ejemplos más antiguos conocidos de este tipo de edificio.

Una fortaleza pensada para no caer

En conjunto, Masada era una máquina de resistencia perfectamente diseñada. Cada elemento —murallas, palacios, almacenes y agua— estaba integrado en una estrategia de supervivencia extrema. Se trataba de mantener un estilo de vida regio incluso en el aislamiento absoluto.

La resistencia judía en el episodio de Flavio Josefo

El episodio de Masada nos ha llegado casi en exclusiva gracias a Flavio Josefo, que lo relata en La guerra de los judíos. Sin su testimonio, este acontecimiento sería apenas una nota arqueológica. Con él, se convierte en uno de los relatos más intensos del final del judaísmo rebelde frente a Roma.

El contexto histórico

Tras la destrucción de Jerusalén y del Segundo Templo en el año 70 d. C., la Gran Revuelta Judía estaba prácticamente sofocada. Sin embargo, Masada permanecía como el último enclave en manos rebeldes (tomado previamente por sorpresa unos años antes tras la Gran Revuelta Judía (66 d.C.). A sabiendas de sus propiedades defensivas, allí se habían refugiado unos 960 judíos, según Josefo, pertenecientes al grupo de los zelotes, liderados por Eleazar ben Yair. Había familias enteras, mujeres y niños.

Para Roma, permitir que Masada siguiera en pie era una anomalía política y simbólica. El gobernador romano Lucio Flavio Silva recibió el encargo de acabar con ese último foco de resistencia.

El asedio romano

Los romanos rodearon completamente la meseta con unos 15.000 hombres, ocho campamentos militares y una muralla de circunvalación para impedir cualquier huida, aislando al grupo rebelde. El elemento decisivo fue la gran rampa de asedio de 180 metros, construida en el flanco occidental, utilizando tierra, piedras y madera. Durante meses, los legionarios trabajaron sin descanso hasta alcanzar la altura suficiente para acercar una torre de asedio con ariete.

Según Josefo, cuando los defensores comprendieron que la caída era inevitable, asumieron que no habría salvación posible. Conocían bien el destino de los vencidos por Roma: esclavitud, humillación pública y muerte.

El discurso de Eleazar ben Yair

El núcleo del relato es el discurso de Eleazar, transmitido por Josefo con un tono claramente literario y filosófico. Eleazar exhorta a los suyos a no entregar sus vidas a los romanos. Argumenta que la libertad es un don divino y que perderla equivale a una muerte en vida. También introduce una reflexión sobre el alma, afirmando que la muerte libera al espíritu del sufrimiento del cuerpo.

Este discurso refleja una mentalidad extrema: la convicción de que la derrota moral sería peor que la muerte física. Y recuerda un poco a los kamikazes japoneses en la Segunda Guerra Mundial, donde perder el honor al entregarse era mucho peor que morir.

El suicidio colectivo

La decisión fue radical. Los hombres mataron primero a mujeres y niños. Después, se eligieron diez hombres por sorteo para ejecutar al resto. De esos diez, se volvió a sortear uno solo, encargado de matar a los otros nueve y, finalmente, quitarse la vida. Así, nadie moriría por su propia mano directamente, algo relevante en términos religiosos.

Mientras abrazaban a sus mujeres e hijos por última vez, les daban besos de despedida a los niños y llorando los mataban. Tras quemar sus pertenencias se sortearon a 10 hombres que se encargarían de matar a la población. Posteriormente, se decidió quién mataría a los nueve restantes. Cuando este terminó con la vida de sus compañeros se aseguró que no había quedado nadie y prendió fuego al palacio. Finalmente, se atravesó con la espada y cayó sin vida junto a su pueblo.

Flavio Josefo

Cuando los romanos entraron en la fortaleza al amanecer, no encontraron resistencia. Hallaron silencio, cuerpos y edificios en pie. Josefo afirma que solo sobrevivieron dos mujeres y cinco niños, ocultos en una cisterna, que fueron quienes relataron lo ocurrido. Se quedaron impresionados por el espíritu y osadía que había demostrado la alianza ante el menosprecio a la muerte.

Lectura crítica del relato

Es importante señalar que el relato de Josefo plantea problemas históricos. No existe confirmación independiente del número exacto de personas ni de los discursos. Muchos historiadores consideran que Josefo dramatizó el episodio, adaptándolo a modelos trágicos grecorromanos y a su propio mensaje moral sobre la inutilidad de la resistencia extrema.

Significado histórico y simbólico

Masada no fue decisiva desde el punto de vista militar, pero sí simbólica. Representó el final definitivo de la revuelta y el comienzo de una nueva etapa para el pueblo judío, marcada por la diáspora y la adaptación cultural sin soberanía política.

Nuestro recorrido en Masada y lo que puedes encontrarte hoy en día

La visita a Masada hoy está muy bien organizada y es accesible para casi cualquier visitante, incluso sin experiencia en senderismo.

Acceso a la cima

Hay un teleférico que sube desde el lado oriental, junto al Centro de Visitantes, hasta la cima en pocos minutos. Es la opción más utilizada y permite ahorrar la fuerte subida a pie, especialmente recomendable en días de mucho calor.

Para quien quiera subir caminando, sigue existiendo el Sendero de la Serpiente, el camino histórico que asciende por el flanco oriental. Es empinado, estrecho y exige buena forma física. Se suele hacer muy temprano, al amanecer, para evitar el calor extremo.

Nosotros tomamos la opción de subir en el teleférico y bajar caminando por dicho Sendero, dándote la apariencia de estar caminando en una película del siglo pasado sobre un acontecimiento bíblico. Si no estás en forma recomiendo no bajar porque el desnivel es prolongado y sufren las rodillas.

Desde el lado occidental también puede subirse a pie por la rampa romana, más larga pero menos empinada, aunque no siempre está abierta según la temporada.

Recorrido en la cima

Una vez arriba, la visita es autoguiada, con caminos señalizados y paneles explicativos claros (en hebreo e inglés). El recorrido permite ver:

– la muralla de casamatas
– el Palacio Norte de Herodes
– el Palacio Occidental
– los almacenes
– las cisternas y el sistema hidráulico
– los baños romanos
– la sinagoga

El conjunto es amplio y conviene reservar entre 2 y 3 horas para recorrerlo con calma.

Todo está pensado para visitas turísticas, pero sin banalizar el lugar. No es un parque temático: el tono es sobrio y respetuoso con la carga histórica.

Consideraciones prácticas

– El calor puede ser extremo, incluso fuera del verano.
– Agua, gorra y protección solar son imprescindibles.
– El teleférico cierra antes del anochecer; hay que vigilar los horarios para no quedarse arriba.

Impresión general

La visita actual permite entender Masada sin heroicismos artificiales, combinando arqueología, paisaje y contexto histórico. Subir en teleférico facilita el acceso, pero una vez en la cima el lugar sigue imponiendo respeto: el aislamiento, el silencio y la escala del desierto siguen siendo los mismos que en tiempos de Herodes y del asedio romano.

Una referencia a la cercana Qumrán

Aunque no fuimos en persona, quedamos sorprendidos por los hallazgos que se descubrieron aquí el año pasado, y merece la pena plasmarlo en este artículo.

El descubrimiento

Entre 1947 y 1956 se localizaron once cuevas con miles de fragmentos de manuscritos, escritos en hebreo, arameo y griego, datados entre el siglo III a. C. y el I d. C. El hallazgo fue casual: unos pastores beduinos encontraron los primeros rollos en vasijas de cerámica dentro de una cueva. En particular, Mohammad Edib, un pequeño pastor beduino se encontró por azar en una cueva, ocho jarras de greda con manuscritos dentro, enrollados en cuero. A partir de ahí comenzaron excavaciones sistemáticas.

Qué contienen los manuscritos

Los textos se agrupan en tres grandes categorías:

Libros bíblicos: copias de casi todos los libros del Antiguo Testamento (excepto Ester). Son los textos bíblicos más antiguos conservados, anteriores en más de mil años a los manuscritos medievales que se usaban hasta entonces como referencia.
Textos comunitarios: normas internas, reglas de vida, rituales de purificación y organización de la comunidad.
Textos apocalípticos y teológicos: interpretaciones propias de la Ley, visiones del fin de los tiempos y la expectativa de una lucha final entre el bien y el mal.

Estos documentos permitieron comprobar la extraordinaria estabilidad del texto bíblico a lo largo de los siglos, pero también revelaron que en época de Jesús existía una gran diversidad de interpretaciones dentro del judaísmo.

¿Quién vivía en Qumrán?

La mayoría de los investigadores identifica a los habitantes de Qumrán con una secta judía, probablemente los Esenios. Vivían de forma austera, practicaban rituales de purificación con agua, compartían bienes y seguían una disciplina muy estricta. El yacimiento muestra salas comunes, posibles espacios de escritura, depósitos de agua y un cementerio organizado, lo que refuerza la idea de una comunidad estable y estructurada.

Relación con Masada y el contexto histórico

Qumrán y Masada no están directamente conectadas, pero comparten el mismo contexto histórico y geográfico: Judea bajo dominio romano, tensión religiosa, expectativas mesiánicas y radicalización de algunos grupos judíos. Mientras Masada representa la resistencia armada extrema, Qumrán encarna la resistencia espiritual y doctrinal, apartada del poder político y del Templo de Jerusalén.

Cuando estalla la Gran Revuelta Judía (66 d. C.), la comunidad de Qumrán desaparece. Los manuscritos fueron ocultados deliberadamente en las cuevas, probablemente para protegerlos de la destrucción romana, que finalmente arrasó el asentamiento.

Importancia histórica y bíblica

El hallazgo de Qumrán transformó el estudio de la Biblia y del judaísmo antiguo. Permitió entender mejor el mundo religioso en el que surgió el cristianismo y confirmó que muchas ideas atribuidas después al cristianismo primitivo —vida comunitaria, lenguaje apocalíptico, espera del Mesías— ya circulaban en el judaísmo del siglo I.

Por eso, visitar Masada y Qumrán en el mismo viaje no es casual: juntos explican dos respuestas distintas, pero complementarias, al mismo problema histórico —cómo sobrevivir, física o espiritualmente, bajo el dominio de Roma— en uno de los momentos más decisivos de la historia bíblica.

Gran Rollo de Isaías

Es el manuscrito más famoso y mejor conservado. Contiene el libro de Isaías casi completo, copiado alrededor del siglo II a. C. Su importancia es enorme porque permitió comparar el texto bíblico moderno con uno de más de mil años anterior. El resultado fue claro: el texto se ha transmitido con una fidelidad extraordinaria.

Desde el punto de vista bíblico, Isaías es clave por sus pasajes mesiánicos. Leerlos en un texto tan antiguo demuestra que esas ideas ya circulaban mucho antes del cristianismo, dentro del judaísmo.

¿tenemos alguna idea de cuando se escribe el Antiguo Testamento?

La mayor parte del Antiguo Testamento se escribe y se fija por etapas, no en un solo momento. El consenso histórico actual sitúa la redacción principal entre los siglos VIII y V a. C., con textos anteriores en forma oral y otros posteriores como añadidos tardíos.

Marco general (fechas aproximadas)

Antiguo Testamento

Tradiciones orales antiguas (antes del siglo VIII a. C.)
Relatos, genealogías, leyes y poemas circulan oralmente. No tenemos textos escritos conservados de esta fase, pero sí indicios lingüísticos y temáticos.

Primeras redacciones escritas (siglos VIII–VII a. C.)
En los reinos de Israel y Judá se ponen por escrito narraciones históricas y leyes. Aquí se sitúan capas tempranas del Pentateuco y tradiciones históricas.

Reforma y crisis (siglo VII a. C.)
Durante el reinado de Josías se redactan o editan textos legales clave (núcleo del Deuteronomio). La escritura se usa para unificar religión y poder.

Exilio en Babilonia (siglo VI a. C.)
Momento decisivo. Se reelabora la historia, se reflexiona sobre la identidad y se editan grandes bloques: Génesis–Reyes, textos proféticos y legales. Aquí se fija buena parte del corpus.

Periodo persa (siglos V–IV a. C.)
Se cierra gran parte de la Torá y se consolidan libros históricos y proféticos. El texto adquiere autoridad normativa.

Textos tardíos (siglos III–II a. C.)
Libros como Daniel, partes de Salmos, Eclesiastés o Sabiduría (este último fuera del canon hebreo) son claramente posteriores.

FAQS sobre Masada y Qumrán

¿qué es Masada y por qué es tan importante?

Masada es una fortaleza situada en una meseta aislada junto al Mar Muerto. Fue ampliada como palacio-refugio por Herodes el Grande y se convirtió en el último bastión de la revuelta judía contra Roma (73 d. C.). Es un símbolo histórico de resistencia y tragedia.

¿cuánto duró el asedio romano a Masada?

El asedio directo duró varios meses, probablemente entre finales del 72 y la primavera del 73 d. C. La resistencia en la fortaleza, sin enfrentamiento directo, se prolongó casi tres años tras la caída de Jerusalén.

¿es cierto que hubo un suicidio colectivo en Masada?

Según el historiador Flavio Josefo, unos 960 judíos se quitaron la vida antes de caer en manos romanas. La arqueología confirma el asedio, pero el detalle del relato depende de la fuente literaria de Josefo.

¿cómo se visita Masada hoy?

Se puede subir en teleférico desde el lado oriental o caminando por el Sendero de la Serpiente. La visita incluye palacios, murallas, almacenes, baños romanos y vistas al Mar Muerto. Se recomienda agua y protección solar.

¿qué es Qumrán?

Qumrán es un asentamiento cercano a Masada donde se encontraron los Manuscritos del Mar Muerto en varias cuevas entre 1947 y 1956.

¿qué contienen los manuscritos del Mar Muerto?

Incluyen copias antiguas de libros bíblicos, normas internas de una comunidad judía y textos apocalípticos. Son los manuscritos bíblicos más antiguos conservados, datados entre el siglo III a. C. y el I d. C.

¿quién escribió los manuscritos de Qumrán?

La mayoría de los investigadores los atribuye a una comunidad judía asociada a los Esenios, aunque el debate académico continúa.

¿hay textos secretos ocultos en Qumrán?

No. La práctica totalidad del material hallado está publicada y estudiada. Lo que existe son fragmentos incompletos o deteriorados, no documentos ocultos deliberadamente.

¿qué relación hay entre Masada y Qumrán?

No hay conexión directa, pero ambos lugares comparten contexto histórico: el judaísmo del Segundo Templo bajo dominio romano. Masada representa resistencia armada; Qumrán, resistencia religiosa y comunitaria.

¿cambiaron los manuscritos del Mar Muerto la Biblia?

No cambiaron el contenido esencial, pero sí confirmaron la antigüedad y estabilidad del texto bíblico y mostraron que existía diversidad de interpretaciones en el judaísmo antiguo.