Un sueño cumplido
Uno de los sueños que he tenido desde bien pequeño era flotar en un lejano y remoto lago llamado Mar Muerto, donde eres capaz de leer un periódico o una revista flotando en el agua. Me maravillaba la idea de que existiera un lugar tan mágico como este, y a la vez, tan poco explorado por los viajeros. Hace unos años apenas conocía a personas que habían ido a esta zona del mundo para vivir esta experiencia. Algo entendible, suponiendo que, durante los últimos 70 años, ha sido una zona de conflicto permanente.

El Mar Muerto no es un mar, sino un lago salino cerrado situado entre Israel, Cisjordania (Palestina) y Jordania. Se encuentra a unos 430 metros bajo el nivel del mar, lo que lo convierte en el punto más bajo de la superficie terrestre. Su nombre proviene de una característica evidente: la extrema salinidad —alrededor de diez veces superior a la de los océanos— impide la vida de peces y plantas acuáticas, aunque sí alberga microorganismos adaptados a condiciones extremas.

Desde el punto de vista histórico, el Mar Muerto ha sido un enclave estratégico y simbólico desde la Antigüedad. Aparece citado en textos bíblicos y fue conocido por egipcios, romanos y nabateos (éstos últimos, los responsables de Petra). En sus orillas se recolectaban betunes naturales utilizados en la construcción y en rituales de embalsamamiento. Muy cerca se encuentran lugares clave como Qumrán, donde se hallaron los famosos manuscritos del Mar Muerto, y la fortaleza de Masada, vinculada a uno de los episodios más dramáticos de la resistencia judía frente a Roma.

Su principal peculiaridad física es la flotabilidad: la altísima concentración de sales y minerales hace que el cuerpo humano flote de forma natural sin esfuerzo. Esta misma composición confiere al agua y al barro propiedades dermatológicas muy valoradas desde hace siglos, lo que ha convertido la zona en un destino terapéutico y de bienestar. El aire, además, es más denso y rico en oxígeno que en otras regiones, y la radiación solar llega filtrada, factores que refuerzan su fama como entorno beneficioso para la salud.

La fama de las propiedades beneficiosos del Mar Muerto ha trascendido las fronteras del país, y se suelen comercializar a gran escala como producto de lujo, las sales del Mar Muerto.


El lago, sin embargo, atraviesa un grave problema ambiental. El nivel del agua desciende cada año debido a la desviación de los ríos que lo alimentan, especialmente el Jordán, y a la explotación industrial de sus minerales. Este retroceso ha provocado la aparición de dolinas en la costa y un paisaje cada vez más fragmentado. Visitar el Mar Muerto hoy es, además de una experiencia sensorial única, una forma de observar de cerca un territorio cargado de historia y sometido a profundas transformaciones.
Conociendo el Mar Muerto a través de Kalia Beach
Kalia Beach es una de las playas organizadas más accesibles del Mar Muerto, situada en la orilla norte, dentro del kibutz Kalia, en el territorio de Cisjordania bajo administración israelí. A diferencia de tramos naturales o zonas hoteleras privadas, funciona como playa pública gestionada, con servicios básicos bien resueltos y un ambiente tranquilo, frecuentado tanto por locales como por viajeros independientes.

El acceso es de pago, mediante una entrada individual que permite el uso de las instalaciones durante el día. El precio suele incluir aparcamientos, vestuarios, duchas con agua dulce, aseos, zonas de sombra y acceso directo al lago a través de pasarelas. No es una playa de lujo, pero sí práctica y cómoda para una primera experiencia en el Mar Muerto sin necesidad de alojarse en un resort.

Uno de sus puntos fuertes es la facilidad para el baño. La entrada al agua está acondicionada para evitar cortes con las cristalizaciones de sal, algo habitual en zonas no preparadas. El fondo es estable y permite flotar con seguridad, siempre respetando la norma básica del Mar Muerto: no nadar, no sumergir la cabeza y evitar salpicaduras. El personal suele estar atento y hay cartelería clara con recomendaciones.

Dentro del recinto hay un bar-restaurante sencillo, con bebidas frías y platos ligeros, pensado más para reponer fuerzas que para una experiencia gastronómica. También se ofrece alquiler de taquillas y, en algunos casos, la posibilidad de comprar o aplicar barro mineral de la zona, aunque este servicio puede variar según temporada.
El ambiente de Kalia Beach es funcional y relajado, sin música alta ni masificación excesiva.
La experiencia de llegar y bañarse en el Mar Muerto
Kalia Beach es la parada ideal si no quieres entretenerte demasiado en el Mar Muerto. Nosotros fuimos en coche desde Jerusalén, siendo el punto más cercano del Mar Muerto de la urbe. Su acceso es cómodo y nos permitió cambiarnos y prepararnos para la experiencia.
Era un 3 de enero, pleno invierno en el hemisferio norte. Aun así, la temperatura a ese nivel bajo el mar era totalmente llevadera y pudimos entrar poco a poco al agua. El suelo es barro, por lo que hay que tener cuidado de no quedarte estancado y no pisar con demasiada fuerza. Una vez caminas varios metros, te sueltas y te dispones a flotar, como si tuvieras un superpoder. Un don especial de elevarte sobre el agua. Es difícil explicar con precisión lo increíble de este momento por lo que animo que al menos uno pueda hacerlo al menos una vez en la vida.

Hay una pequeña precisión que hay que comentar. Cuando tienes una herida, piel reseca o derivados, normalmente cuando te bañas en el mar te empieza a escocer un poco. Sin embargo, aquí, en el Mar Muerto, hay que multiplicarlo por 10. En mi caso, al tener una piel un poco sensible y seca, el escozor era intenso cuando llevabas unos 10-15 minutos en el agua.


Mi madre y mi tía no quisieron bañarse y optaron por disfrutar de las propiedades del barro del Mar Muerto. Lo único malo era después, tener la paciencia y el tiempo para quitarse el barro una vez terminado.


Conclusión
La jornada en Kalia Beach resume bien lo que significa el Mar Muerto: una experiencia breve, intensa y difícil de comparar con cualquier otro baño. No es un lugar para pasar horas en el agua ni para relajarse sin límites, sino un enclave singular que se vive casi como un ritual. El contraste entre la comodidad del acceso, la flotación casi antinatural y la reacción inmediata de la piel deja claro que este lago no se parece a ningún otro. Basta con unos minutos flotando para entender por qué el Mar Muerto ha fascinado durante siglos y por qué, aunque no siempre sea cómodo, merece ser vivido al menos una vez en la vida.

FAQS sobre Kalia Beach y el Mar Muerto
¿El Mar Muerto es realmente un mar?
No. Es un lago salino cerrado, sin salida al océano, con una concentración de sal extremadamente alta que impide la vida acuática convencional.

¿Por qué se flota tan fácilmente en el Mar Muerto, incluso en Kalia Beach?
La elevada salinidad aumenta la densidad del agua, lo que hace que el cuerpo humano flote sin esfuerzo, incluso sin saber nadar.
¿Qué diferencia hay entre Kalia Beach y las zonas hoteleras del Mar Muerto?
Kalia Beach es una playa pública organizada, con servicios básicos incluidos en la entrada, mientras que las zonas hoteleras del sur están integradas en resorts privados.
¿Se puede usar el barro del Mar Muerto libremente?
En zonas como Kalia Beach se puede aplicar barro mineral de forma controlada, pero conviene evitar heridas abiertas y ducharse bien después para retirar los restos.
¿Es peligroso bañarse en el Mar Muerto?
No, si se respetan las normas: no sumergirse, no salpicar y entrar con cuidado. El riesgo principal no es el agua en sí, sino no seguir estas indicaciones.




