Uno de los viajes que más me han llenado desde un punto de vista cultural-histórico-religioso ha sido Jerusalén. Centro de peregrinación de las tres religiones monoteístas más significativas (judaísmo, cristianismo e islam), ha sido maltratada a la vez que ansiada por las distintas civilizaciones occidentales y orientales desde prácticamente el primer milenio antes de Cristo hasta nuestros días. Desde los babilonios con la invasión y la destrucción del templo de Salomón, siguiendo con la invasión romana y la destrucción del segundo templo de los judíos por el general romano Tito, pasando por las cruzadas, la dominación otomana y la posterior creación del estado de Israel que es la que llega a nuestros días.


La inestabilidad que azota esta región es una constante por lo que Jerusalén no es un lugar que todavía puede entenderse como turismo de masas. Es un lugar para el peregrino, para aquel que sienta la religión, y desde el punto de vista cristiano, para alguien que quiera descubrir la tierra que vio crecer y morir a Jesús.
Una breve introducción
En este artículo quiero centrarme en algo muy concreto y la vez con alta simbología para el mundo cristiano, y esto es la visita a los lugares más importantes para el cristianismo dentro de la ciudad de Jerusalén durante la semana más importante para esta religión, en otras palabras, un recorrido de la Semana Santa a través de Jerusalén.
En la lectura del Nuevo Testamento a través de los evangelistas, prácticamente todo el recorrido que hace Jesús desde su llegada a Jerusalén (Domingo de Ramos) hasta la Pasión de Cristo (desde la última cena (el jueves santo) hasta su resurrección (el domingo)) ocurre en la ciudad de Jerusalén.
Ahora bien, la ciudad de Jerusalén es una ciudad creada en estratos. La ciudad antigua de la época romana no es la que vemos con nuestros ojos, sino que está por debajo de la ciudad actual, en que las construcciones son mayoritariamente del SXVI en adelante. Las murallas que vemos, símbolo único de Jerusalén de todos los tiempos, fueron restauradas por última vez en la época del sultán Otomano, Solimán el Magnífico, entre 1537 y 1541. Fue ese sultán también quien embelleció Jerusalén con multitud de nuevos edificios que perduran hasta nuestros días.

Por tanto, cuando intentas imaginarte la época de Jesús tienes que hacer un esfuerzo de traslado hasta esos días menos sofisticados y más rudimentarios. Los lugares que recorres para ver los hitos del Nuevo Testamento son mayoritariamente construcciones realizadas con bastante posterioridad a los días de Cristo en forma de iglesias, santuarios, conventos, y demás construcciones religiosas, que rinden culto al hito de la biblia correspondiente.
Un breve resumen del recorrido cristiano durante la Semana Santa podría ser el siguiente (el cual hice de forma desordenada en las Navidades de 2013) – es un recorrido que se debería encajar con visitas a otros magníficos lugares de Jerusalén ya que la visita bien podría durar entre 4 días y una semana:
Domingo de Ramos – Dominus Flevit y peregrinación a Jerusalén bajando el Monte de los Olivos y llegando a la puerta de los leones.
Lunes santo – Otrora Templo de Jerusalén (ahora Explanada de las Mezquitas) y la Tumba de Lázaro en Betania
Jueves Santo – Cenáculo y San Pedro In Gallicantu
Viernes Santo – Getsemaní y Vía Crucis
Domingo de Ramos– Dominus Flevit
El Domingo de Ramos empezaríamos el recorrido en el Monte de los Olivos, en particular, en el Dominus Flevit (que significa el Señor lloró).
Jesús llora por Jerusalén
41 Al acercarse a Jerusalén, Jesús vio la ciudad delante de él y comenzó a llorar, diciendo: 42 «¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos. 43 No pasará mucho tiempo antes de que tus enemigos construyan murallas que te rodeen y te encierren por todos lados. 44 Te aplastarán contra el suelo, y a tus hijos contigo. Tus enemigos no dejarán una sola piedra en su lugar, porque no reconociste cuando Dios te visitó[d]».
Lucas 19.41-44
La tradición cristiana sitúa aquí, en el Monte de los Olivos, el lugar en el que Jesús se detuvo y lloró a su entrada a Jerusalén en el Domingo de Ramos. La primera iglesia fue construida en la época cruzada, siendo la actual del siglo pasado, obra del arquitecto Antonio Barluzzi. Lo que impresiona de este monumento, en forma de lágrima, es el gran ventanal situado detrás del altar donde puedes contemplar la impresionante ciudad de Jerusalén.


Después de visitar este lugar y contemplar la magnífica y milenaria ciudad, tal cual la contempló Jesús hace 2000 años, es tradición bajar el Monte de los Olivos con las palmas correspondientes (tal y como recibieron a Jesús según el evangelio de Juan) hasta llegar a la puerta del León, una de las principales puertas de entrada a la ciudad vieja de Jerusalén.
La entrada de Jesús a Jerusalén
Cuando Jesús entró en la ciudad de Jerusalén, toda la gente se alborotó, y decía:
—¿Quién es este hombre?
11 Y los que venían con Jesús contestaban:
—¡Es Jesús, el profeta! Él es de Nazaret, el pueblo de Galilea.
Mateo 21.10-11
12 El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
Juan 12.12-13


Una de las tradiciones más populares en el mundo cristiano es acudir con tus palmas el Domingo de Ramos a la iglesia para recibir la bendición del sacerdote.

Lunes Santo – Templo de Jerusalén (ahora Explanada de las Mezquitas) y la Tumba de Lázaro en Betania
Jesús y los comerciantes del templo
15 Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el templo y empezó a sacar de allí a los que estaban vendiendo y comprando. Derribó las mesas de los que cambiaban dinero de otros países por dinero del templo, y también derribó los cajones de los que vendían palomas. 16 Y Jesús no dejaba que nadie anduviera por el templo llevando cosas. 17 Luego se puso a enseñar a la gente y le dijo: «Dios dice en la Biblia: “Mi casa será llamada ‘Casa de oración para todos los pueblos’.” Pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones.»
18 Cuando los sacerdotes principales y los maestros de la Ley escucharon a Jesús, empezaron a buscar la forma de matarlo. Y es que le tenían miedo, pues toda la gente estaba asombrada por lo que enseñaba.
19 Al llegar la noche, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.
Marcos 11.15-19
Jesús y los comerciantes del templo
Muy significativo en este repaso de la Semana Santa es el momento en el que Jesús echó a los mercaderes del Templo de Jerusalén. Para situarte en este escenario, debes acudir al Monte del Templo o a la Explanada de las Mezquitas. Este lugar es un monte sagrado para las grandes religiones monoteístas. Respecto a los cristianos, es el hecho que acabo de relatar (Jesús echando a los comerciantes del templo). Para los judíos, es el lugar donde se encontraba el famoso templo de Salomón (el Gran Templo) y donde el rey David guardaba el Arca de la Alianza, y para los musulmanes, se trata del lugar donde Mahoma ascendió a los cielos (y en el que está situada Al-Aqsa – la Cúpula de la Roca).

Del Gran Templo no queda nada. Fue construido por Salomón en el SX A.C. y destruido por el rey de los babilonios, Nabucodonosor en el 587 A.C. El segundo templo se levantó poco después de la destrucción del primero, en el 538 A.C. siendo más pequeño que el anterior. En el año 170 A.C. es saqueado y profanado por Epífanes aunque fue restaurado solo 3 años después. Así quedó hasta el año 20 A.C. en el que Herodes empezó su reconstrucción terminando en solo 10 años.
Fue justo ese momento el que conoció Jesús y en el que ocurrió la escena de la expulsión de los mercaderes. Poco queda de este último templo ya que en el 70 D.C. las tropas romanas de Tito entraron y destruyeron el templo del que solo sobrevivió el (1) el Muro de las Lamentaciones – el lugar más sagrado actualmente del judaísmo – que realmente pertenecía a un muro de contención de dicho templo, y (ii) la Menorah o Candelabro de Siete Brazos con el que Tito entró triunfante en Roma. En su interior, el templo albergaba en el Santo Sanctorum, la famosa Arca de la Alianza, con las tablas de los 10 mandamientos de Moisés.

A unos que ponderaban los hermosos sillares del templo y la belleza de su ornamentación les dijo: “Llegará un día en que todo lo que contempláis lo derribarán sin dejar piedra sobre piedra”.
Lucas 21.5
Premonitoria la frase de Jesús en Lucas 21.5 ya que del propio templo no dejaron piedra sobre piedra.
Recomiendo encarecidamente la visita a la Explanada de las Mezquitas. Es un sitio tranquilo y de máxima religiosidad por lo comentado anteriormente. Un lugar donde puedes sentirte caminando por donde Jesús lo hacía en su tiempo.
Jesús es ungido en Betania
Jesús es ungido en Betania
1 Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto y a quien había resucitado de los muertos. 2 Y le hicieron allí una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. 3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. 4 Dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que lo había de entregar:
5 —¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se les dio a los pobres?
6 Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. 7 Entonces Jesús dijo:
—Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto. 8 A los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.
Juan 12 1-8
En este pasaje de la biblia, el lunes santo, Jesús fue a Betania a ver a Lázaro, que protagonizó previamente en los evangelios el famoso pasaje de su resurrección por Jesús después de muerto. Como en todos los lugares sagrados, han recreado una iglesia y, en este caso, aseguran que también está su primera tumba, aquella de la que fue resucitado. Este lugar es el único que se encuentra un poco a desmano porque está situado en el pueblo palestino de al-Eizariya, donde se encontraba el bíblico pueblo de Betania.
Por tanto, también tendrás que pasar a territorio controlado por las autoridades palestinas, el cual puede estar cerrado en jornadas de tensión israelita-palestina.

Jueves Santo – Cenáculo y San Pedro In “Gallicantu“
Cenáculo
La última cena
14 Cuando llegó la hora, Jesús y sus apóstoles se sentaron a la mesa. 15 Entonces les dijo:
—He tenido muchísimos deseos de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer, 16 pues les digo que no volveré a comerla hasta que tenga su pleno cumplimiento en el reino de Dios.
17 Luego tomó la copa, dio gracias y dijo:
—Tomen esto y repártanlo entre ustedes. 18 Les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.
19 También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo:
—Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.
20 De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo:
—Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.
Lucas 22.14-20
La tradición sitúa el cenáculo o lugar donde Jesús organizó la última cena en el Monte Sión, en el mismo edificio donde se encuentra la tumba del rey David. En este lugar, Jesús y sus discípulos celebraron la última cena, dando sentido a la parte más importante de la misma, el sacramento más sagrado o la eucaristía. También destaco el momento en el que Jesús comenzó a lavar los pies de sus discípulos realizado en esta misma cena.

Lavatorio de pies
6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
Juan 13.6-8
La sala es bastante amplia y tiene columnas y bóvedas con un estilo gótico. El lugar tiene mucha historia, ya que en el S I se edificó una iglesia-sinagoga en este mismo lugar que sobrevivió a Tito. En el SIV se edificó una gran basílica conocida como Santa Sión. Fue destruida por los persas en el SVII y reconstruida por los musulmanes en el SX. Fue debidamente reconstruida en el año 1343 dejando el cenáculo prácticamente tal y como lo vemos hoy en día.

Mi impresión fue de gran sobriedad como gran parte de las iglesias de Jerusalén (a diferencia de las que te puedes encontrar en Roma por ejemplo). Te puedes imaginar realmente cómo fue la última cena, Jesús y sus discípulos, sin ningún lujo, sin excesos, tan solo pan y vino. Un entorno adecuado al mensaje y humildad de Jesús para con sus discípulos.


Aquí se puede hacer un recorrido virtual en el propio cenáculo:
Tour virtual “El Cenáculo” (santosepulcro.co.il)

San Pedro In “Gallicantu” – Las negaciones de Pedro antes de que cantara el gallo
Jesús predice que Pedro le negará tres veces
Jesús le dijo: a Pedro En verdad te digo que esta misma noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo*: Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré.
Mateo 26.34-35
En la última cena Jesús adelantó al propio Pedro que le negaría tres veces antes de que cantara el gallo, el cual el propio discípulo sorprendido, le dijo a Jesús que jamás le negaría. Horas después, con Jesús ya prendido ocurrieron las tres negaciones que Jesús le había adelantado. Lo podemos ver en el evangelio de Marcos en la siguiente escena.
Las negaciones de Pedro
69 Pedro estaba sentado fuera en el patio, y una sirvienta se le acercó y dijo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Pero él lo negó delante de todos ellos, diciendo: No sé de qué hablas. 71 Cuando salió al portal, lo vio otra sirvienta y dijo* a los que estaban allí: Este estaba con Jesús el nazareno. 72 Y otra vez él lo negó con juramento: ¡Yo no conozco a ese[a] hombre! 73 Y un poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: Seguro que tú también eres uno de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a ese[b] hombre! Y al instante un gallo cantó. 75 Y Pedro se acordó de lo que[c] Jesús había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.
Marcos 14.63-75
La iglesia católica de San Pedro In “Gallicantu”, que significa “Canto del Gallo” conmemora el lugar donde Pedro le negó tres veces a Jesús antes del canto del gallo. Situado muy cerca del cenáculo, en la ladera oriental del monte Sion, y a las afueras de las murallas de la ciudad vieja de Jerusalén, fue también el lugar donde Jesús pasó la noche del jueves al viernes santo apresado por los romanos.
Aunque en el tiempo ocurrió después de que Jesús fuese a orar a Getsemaní y en la madrugada del jueves a viernes santo, por la cercanía del cenáculo y Gallicantu es conveniente hacer estos dos lugares uno detrás de otro.

Un primer santuario fue erigido en este lugar en el 457 DC siendo destruido en el año 1010 y reconstruido por los cruzados en 1102 recibiendo su nombre actual. No fue hasta 1931 en la que la reconstruyeron con el formato actual.
En el subsuelo de la iglesia, después de bajar varios pisos, unos escalones parecen ser los auténticos que comunicaban Getsemaní con la ciudad. Quizá fueran estos los que recorrió Jesús en su día.


Viernes Santo – Getsemaní y Vía Crucis
Getsemaní
El Monte de los Olivos, es un pequeño monte que se halla enfrente de la ciudad vieja de Jerusalén. Su nombre se debe a la abundancia de olivos que había en esta zona en época antigua, y que desde un punto de vista cristiano, va ligado a la vida de Jesús ya que por aquí realizó varios recorridos, realizó la entrada a Jerusalén el Domingo de Ramos, fue a orar después de la última cena, fue prendido y, posteriormente, ascendió a los cielos 40 días después de la resurrección.

La Iglesia de las Naciones (o de la agonía), localizada en el Monte de los Olivos, es una de las iglesias más significativas de Jerusalén. No tanto por la iglesia, que merece mucho la pena sino por el huerto que se halla al lado, el que podemos imaginar como el Huerto de Getsemaní (del arameo “Gath-Šmânê”, que significa ‘prensa de aceite”) de la biblia. Unas verjas guardan 8 olivos supervivientes de la tala que Tito ordenó en los años 70 de nuestra era, que algunos botanistas datan de la edad del propio Cristo, por lo que es fácil situarte aquí imaginándote a Jesús venir a rezar antes de su arresto y donde Judas Iscariote entregó a su maestro.



La basílica que está justamente al lado se llama “de las naciones” ya que fue construida a principios del SXX gracias a los fondos de 16 países que donaron para su edificación. De hecho, en el interior hay un mosaico con el escudo de estos países y se guarda una roca en la que se cree que estuvo Cristo durante su agonía.


Volviendo a la última cena, nos hemos dejado la traición de Judas ya que la figura del mismo es muy relevante en la Semana Santa del evangelio y abarca tanto la visita al Cenáculo como a Getsemaní. Volviendo a los versículos de Mateo, Jesús predice la traición de Judas, el cual ya había vendido a los sumos sacerdotes por treinta monedas de plata en miércoles santo (un día antes de la última cena).
Jesús predice la traición de Judas
20 Al anochecer, Jesús estaba sentado a la mesa con los doce. 21 Mientras comían, les dijo:
—Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar.
22 Ellos se entristecieron mucho, y uno por uno comenzaron a preguntarle:
—¿Acaso seré yo, Señor?
23 —El que mete la mano conmigo en el plato es el que me va a traicionar —respondió Jesús—. 24 A la verdad el Hijo del hombre se irá, tal como está escrito de él, pero ¡ay de aquel que lo traiciona! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.
25 —¿Acaso seré yo, Rabí? —le dijo Judas, el que lo iba a traicionar.
—Tú lo has dicho —le contestó Jesús.
Mateo 26.20-25
Después de la última cena, en torno a medianoche, Jesús se retira a orar a este simbólico huerto en el Monte de los Olivos y que hoy en día nos traslada a la época de Jesús. De hecho, quizá sea uno de los únicos lugares dentro del recorrido de Semana Santa que más nos impresionó ya que nos podemos imaginar algunas escenas de la biblia ocurrieran en este mismo lugar.
Poco después de retirarse a orar, Judas se acerca y le da un beso, señalando a los romanos a quién deben de apresar. Esto se conoce como el beso de Judas.
Prendimiento de Jesús
43 Todavía estaba él hablando, cuando de pronto se presenta Judas, uno de los doce, y con él una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes, de los escribas y de los ancianos.44 Y el que le entregaba les había dado una contraseña, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle y conducidle con seguridad.45 Inmediatamente después de llegar, se acerca a él y le dice: Rabí, Rabí [Rabí][a], y le besó.46 Entonces ellos le echaron las manos y le prendieron.
Marcos 14.43-46
Viernes Santo – Vía Crucis
Vía Crucis
Si bien, me hubiese gustado dejar solo el Vía Crucis para el Viernes Santo, tiene sentido empezar en Getsemaní el recorrido para llegar a la cercana Puerta de los Leones y entrar a la ciudad vieja de Jerusalén por Vía Dolorosa.
Aquí comienza el vía crucis, que relata los últimos momentos de la vida de Jesús y donde cientos de peregrinos acuden a realizarla alguna vez en su vida a Jerusalén. El vía crucis son 14 estaciones que comienza con la condena a Jesús, el camino de Jesús con la cruz a cuestas hasta el Gólgota (lugar de la calavera) o el Calvario, su crucifixión y su posterior resurrección. Hay que tener en cuenta que el recorrido histórico del via crucis es muy difícil saber cuál fue ya que como hemos hablado anteriormente, el camino que recorrió Jesús está en el subsuelo, bajo miles de toneladas de escombros.
La tradición del Vía Crucis por la Vía Dolorosa comenzó alrededor del SXVI y con menos estaciones. Con el paso de los años se han ido añadiendo estaciones y ganando popularidad el recorrido actual.
El vía crucis son las siguientes 14 estaciones que tienen reflejo en un recorrido de poco más de 500 metros a través de vía Dolorosa, bazares y zocos, hasta llegar finalmente a la Iglesia del Santo Sepulcro. Algunas estaciones están claramente señaladas, otras no son tan obvias por lo que hay que realizar el recorrido con indicaciones detalladas y los ojos muy abiertos.

Resumiendo, las 14 estaciones son las siguientes:
- 1. Jesús es condenado a muerte
- 2. Jesús carga con la cruz.
- 3. Jesús cae por primera vez.
- 4. Jesús encuentra a María, su madre.
- 5. Simón ayuda a llevar la Cruz de Jesús.
- 6. Verónica enjuga el rostro de Jesús.
- 7. Jesús cae por segunda vez.
- 8. Jesús consuela a las hijas de Jerusalén.
- 9. Jesús cae por tercera vez.
- 10. Jesús es despojado de sus vestiduras.
- 11. Jesús es clavado en la Cruz.
- 12. Jesús muere en la Cruz.
- 13. Jesús en brazos de su Madre.
- 14. Jesús es sepultado.

Primera Estación – Jesús es condenado a muerte
Cuando realizamos el recorrido del vía crucis, estuvimos prácticamente 20 minutos buscando la primera estación que representa la condena a muerte de Jesús. Resulta que esta estación se encuentra en el patio de la escuela musulmana de El Omariye. Lo significativo no es esta escuela sino que en este lugar estaba situado el Pretorio o la residencia del procurador de Judea, Poncio Pilato, la llamada Fortaleza Antonia que Flavio Josefo describió como «una torre con cuatro torres en cada esquina. Es aquí donde estaba Cristo cuando fue condenado a muerte por Poncio Pilato, que realmente no deseaba mandar a morir a Jesús sino que lo hizo influenciado por los jefes de los sacerdotes
Condena a muerte
22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! 23 Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!
24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.
Mateo 27.22-24
En nuestra experiencia no pudimos acceder al patio de la escuela por lo que nuestra peregrinación empezó en la segunda estación.

Segunda estación – Jesús carga con la Cruz.
Justamente enfrente de lo que otrora fue la Fortaleza Antonia, se encuentra la estación de la flagelación e imposición de la cruz. Aquí, a diferencia de la primera estación, está bien señalada lo que ocurrió en este sitio.
Podemos apreciar una puerta sellada con dos inscripciones a sus lados:
Apprehendit Pilatus Jesum, et flagellavit
AsI que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó.
et milites plectentes coronam de spinis inposuerunt capiti eius
Y los soldados tejieron una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza
Juan 19.1-2
Y varios metros adelante una entrada al patio del Monasterio Franciscano que nos hace recordar en su interior con imágenes y representaciones de esta estación del vía crucis.

Justamente en la entrada podemos también leer:
Pilatus foras adduxit Et Jesum sedit pro tribunali in loco qui dicitur Lithostrotos
Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.
Juan 19.13
La frase está puesta con gran significado ya que justamente al lado del Monasterio Franciscano se encuentra el Litóstrotos o el Convento Ecce Homo de las Hermanas de Sión fundado en 1857. En los años 30, la madre Godoleine excavó en el lugar hallando a varios metros de profundidad el pavimento del litóstrotos que Juan menciona en su evangelio. Su nombre no significa otra cosa que patio pavimentado de losas grandes, siendo éste uno de los pocos lugares de Jerusalén donde todavía existen las mismas piedras que pudo pisar Jesús.


Fue en esta estación donde Cristo fue flagelado, le pusieron la corona de espinas y cargó la cruz.

Siguiendo ya el vía crucis por vía Dolorosa nos encontramos el famoso Arco del Ecce Homo. Aunque no constituye una estación en sí, es el lugar que según la tradición Poncio Pilato dijo la frase “He aquí el Hombre”.

Tercera estación – Jesús cae por primera vez
Una vez cargada la cruz y empezando el recorrido al Gólgota, en esta estación, Jesús, agotado por la falta de sueño, en ayunas y después de haber sido flagelado, cae por primera vez con la pesada cruz. Un relieve diseñado por el escultor Zkielinsky, en lo alto de una capilla en la esquina de calle El Wadi, la identifican. Está custodiado por los católicos armenios tal y como identifica el propio relieve.

Es de destacar que la ciudad vieja de Jerusalén tiene su propio barrio armenio, quizá por el gran compromiso que tiene el pueblo armenio con la religión cristiana. Recordemos que los armenios fueron la primera nación que oficialmente adoptó el cristianismo como religión oficial, e incluso en nuestros días, son verdaderos guardianes de la fe cristiana (que contaré en el artículo de mi viaje a Armenia).
Cuarta estación – Jesús encuentra a María, su Madre
Muy próxima a la anterior, junto a la iglesia armenia de Nuestra Señora de los Dolores de María, la tradición sitúa aquí donde Jesús se encontró con su madre. Se puede apreciar un relieve en la parte de arriba de la puerta que da acceso a la iglesia, que enseña a Jesús cargado con la cruz junto con la Virgen María con carácter apenado.


Quinta estación – Simón ayuda a llevar la Cruz de Jesús
Poco más adelante, siguiendo los giros de la Vía Dolorosa se encuentra la quinta estación donde Simón el Cirene, instruido por los romanos, ayudó a Jesús a cargar la cruz.
Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.
Lucas 23.26
Se encuentra tan solo una pequeña marca sobre el muro de una pequeña capilla dedicada a Simón, que indica que ahí se encuentra la quinta estación, justo antes de que la Vía Dolorosa comienza a empinarse.


Sexta estación – Verónica limpió el resto ensangrentado de Jesús
Siguiendo la calle no muy lejos, a mano izquierda podemos ver la sexta estación que indica la casa de Verónica, la cual limpió el resto ensangrentado de Jesús. Aquí se encuentra el convento de las Pequeñas Hermanas de Jesús.


Séptima estación – Jesús cae por segunda vez.
Una vez recorres y cruzas el zoco árabe de Jan El Zet (Zoco del aceite), una pequeña capilla en una de las puertas del zoco sitúa la segunda caída de un Jesús cada vez más agotado por el esfuerzo. Aquí podemos observar el número VII en color rojo oscuro.

En este lugar es donde se le colocaba la tabla con el motivo de la sentencia, de ahí que se le conozca como Puerta de la Sentencia.
Octava estación – Jesús consuela a las hijas de Jerusalén.
Jesús consuela a las hijas de Jerusalén
27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. 28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
Lucas 23.27-28
Cerca de la séptima estación y en la pared del monasterio griego, una piedra en forma redondeada con forma de cruz indica el encuentro de Jesús con las mujeres de Jerusalén que señala Lucas 23.


Novena estación – Jesús cae por tercera vez.
Una vez llegado al Calvario, en la cercanía inmediata del punto en que iba a ser crucificado, Jesús cayó por tercera vez, exhausto y sin arrestos ya para levantarse.
La última estación antes de llegar al Santo Sepulcro está un poco más escondida, situada cerca del convento de la iglesia copta-ortodoxa etíope.

Décima a la decimocuarta estación – Iglesia del Santo Sepulcro
El resto de las estaciones ocurren en la Iglesia del Santo Sepulcro, muy cerca de la novena estación. No tiene pérdida ya que es el punto más importante del barrio cristiano.
Es considerada como el lugar más sagrado del Cristianismo. La impresión como cristiano que tienes al llegar al lugar es sin duda la más especial que puedes tener. No solo impresiona el hecho de que Cristo pudiera morir en la cruz en la zona donde se encuentra la Iglesia sino que la fe de los peregrinos que se encuentran en ese lugar sumado a un ambiente de decenas de altares, velas, capillas e incienso, te acaban envolviendo y te hace sentir parte de algo más grande. De hecho, la propiedad de este lugar está divida por las ramas más importantes del cristianismo: griegos, armenios, coptos, sirios, abisinios y latinos, por lo que es el único sitio donde hay una gran confluencia de peregrinos de todas las vertientes cristianas.
El lugar original era denominado Gólgota (tal y como sabemos de la época de Jesús) o Calvario – la Calavera por el parecido que tenía el terreno a un cráneo, el cual eran enviados los condenados a muerte para su crucifixión. En el año 135 D.C. el emperador Adriano edificó un templo en honor a Venus. En el 326, la emperatriz Elena (madre de Constantino) y el obispo de Jerusalén, demolieron el templo y encontraron intactos el sepulcro y la cruz. 10 años después Constantino construyó una basílica destruida por los persas en el 614 D.C. Fue construida y destruida de nuevo hasta la basílica actual que conocemos del año 1148 que levantaron los cruzados, restaurada en el SXIX, terminando la cúpula en 1868 gracias a la colaboración de Francia, Rusia y Turquía.
Llama mucho la atención cómo el lugar considerado más sagrado del Cristianismo podría pasar desapercibida como iglesia en cualquier ciudad europea donde la más mínima catedral o basílica no es comparable en términos edificativos con esta sagrada iglesia.

Teniendo presente esta información continuamos desgranando las últimas estaciones.
Décima estación – Jesús es despojado de sus vestiduras.
24 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.
Marcos 15.24
Es el lugar donde le despojaron a Cristo de las vestiduras. A la derecha de la puerta principal del Santo Sepulcro, una escalera lleva hasta la capilla del despojamiento de Jesús.

Undécima estación – Jesús es clavado en la Cruz
El Santo Sepulcro tiene dos pisos principales. El de arriba se puede acceder según entras a la derecha donde llegas al Gólgota o el Calvario, siendo este lugar donde fue crucificado Jesús. Tanto la undécima como la duodécima estación son básicamente dos estaciones con dos capillas adyacentes. La capilla de la undécima estación, decorado con bonitos mosaicos muestran a Jesús clavado en la cruz bajo la atenta y apenada mirada de la Virgen María.

Duodécima estación – Jesús muere en la Cruz
Es uno de los puntos más importantes del vía crucis y donde se concentran multitud de peregrinos. Está representada por un altar griego sobre la roca del Gólgota donde se levantó la cruz de Jesús. El altar y el retablo está muy ornamentado, lleno de imaginería de la pasión de Cristo. Llama la atención que a los pies del altar hay una figura circular con un agujero circular en el centro donde se supone que estuvo clavada la cruz de Cristo. Los peregrinos suelen hacer cola para tocar, rezar o venerar este punto del vía crucis. Un punto en el camino que me impresionó.



Jesús muere en la cruz
45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 47 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama este. 48 Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 50 Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 54 El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente este era Hijo de Dios.
Mateo 27.45-54
Al lado de la roca se aprecia una hendidura causada por un terremoto (quizá siguiendo los relatos de Mateo).

Decimotercera estación – Jesús en brazos de su madre
Bajando por las escaleras y volviendo a la entrada del Santo Sepulcro podemos encontrarnos con otro icónico momento de la Pasión. Se trata de una losa rosada donde la tradición asegura que fue depositado el cuerpo de Jesús: la llamada Piedra de la Unción.
Jesús en brazos de su madre
57 Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. 58 Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. 59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. 61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
Mateo 27.57-61
Sobre la piedra podemos ver unas curiosas lámparas blancas decoradas y en la base podemos leer el texto por el que José de Arimatea retira el cuerpo, lo envuelve en la sábana y lo coloca sobre el nuevo sepulcro. El mosaico que acompaña esta piedra que muestra a Jesús en brazos de su madre es el lugar donde los peregrinos rezan con gran devoción.



Decimocuarta estación – Jesús es sepultado
La última estación es quizá la más importante y se identifica con el propio sepulcro de Jesús. Se sitúa en la planta de abajo del Santo Sepulcro, dentro de un edificio tosco y pequeño (8 m de longitud por 5,5m de ancho) justo en el centro de la sala y siempre hay una buena fila de fieles que esperan turno para entrar y tener un pequeño momento de intimidad en el lugar más sagrado para el cristianismo.
La estrecha entrada conduce a la primera cámara que se conoce como la Capilla de los Ángeles, donde estos anunciaron la resurrección de Jesucristo. Una apertura más pequeña aún conduce a una pequeña habitación de 1,80m de ancho, 2,10m de largo y 2,25m de alto. El lugar es oscuro y solo es iluminado por velas. Una losa de mármol señala el lugar donde se colocó el cuerpo de Jesús. Aquí se encuentra la capilla funeraria y acaba el vía crucis.

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Los demás días de la Semana Santa
El resto de días no indicados aquí, no están relacionados con ningún sitio en especial de Jerusalén. El miércoles santo Judas traicionó a Jesús ante los jefes de los sacerdotes. El sábado seguiríamos en el Santo Sepulcro ya que Jesús fue sepultado allí y no se descubrió su ausencia hasta el día siguiente de su resurrección. El domingo de resurrección tampoco podemos identificarlo con ningún lugar en concreto.
La resurrección
1El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. 2 Al llegar, se encontraron con que la piedra que cerraba el sepulcro había sido removida. 3 Entraron, pero no encontraron el cuerpo de Jesús, el Señor. 4 Estaban aún desconcertadas ante el caso, cuando se les presentaron dos hombres vestidos con ropas resplandecientes 5 que, al ver cómo las mujeres se postraban rostro en tierra llenas de miedo, les dijeron:
— ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? 6 No está aquí; ha resucitado. Recordad que él os habló de esto cuando aún estaba en Galilea. 7 Ya os dijo entonces que el Hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores y que iban a crucificarlo, pero que resucitaría al tercer día.
Lucas 24.1-7
Lo que sí que sitúa en el Monte de los Olivos en la Capilla de la Ascensión, es el lugar desde donde Cristo ascendió a los cielos 40 días después de su resurrección. Como curiosidad, se trata de una capilla aneja a una mezquita – quienes también reconocen a Jesús no como el mesías pero sí como un profeta importante. Cuentan que en una roca se conservan todavía las huellas de Jesús, dejadas antes de subir a los cielos.

Ascensión de Jesucristo
19 Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra de Dios. 20 Y ellos salieron y predicaron por todas partes, colaborando el Señor con ellos, y confirmando la palabra por medio de las señales[g] que la seguían[h]. Ellas comunicaron inmediatamente a Pedro y a sus compañeros todas estas instrucciones. Y después de esto, Jesús mismo envió por medio de ellos, desde el oriente hasta el occidente, el mensaje sacrosanto e incorruptible de la salvación eterna.
Marcos 16.19-20
Acabo recomendando el siguiente enlace por si se quiere seguir cada día de la Semana Santa con la oración del día y poder profundizar aún más en cada una de las estaciones:
Vía crucis, con las Estaciones comentadas e ilustradas (franciscanos.org)




