Cuando los conquistadores españoles llegaron a Cuzco en 1533-34, encontraron una ciudad que latía con la memoria de los dioses andinos. Era el ombligo del mundo, el centro espiritual y político del Tahuantinsuyo. Pero lo que siguió fue una transformación profunda: el sincretismo entre dos visiones del universo. Donde antes se alzaban templos al Sol y a la Luna...




