Cuando mis cuñados se desplazaron por trabajo a este pequeño y pintoresco pueblo al sur de Holanda, tuvimos la oportunidad de viajar hasta aquí en varias ocasiones y conocerlo con mayor profundidad. Su localización es bastante buena si quieres tomarlo como un campo base para visitar las zonas más interesantes de la Bélgica flamenca y de Holanda, y vivir una experiencia más genuina neerlandesa.

Goes es una ciudad pequeña y manejable, donde se ve el día a día de ciudadanos holandeses que no viven enfocados en el turismo. Donde te sientes uno más, pudiendo recorrértelo en bicicleta (como casi cualquier ciudad holandesa), andando e incluso corriendo. Aunque es el tipo de lugar que se entiende mejor caminando despacio, observando cómo vive la gente y cómo el paisaje ha condicionado todo lo demás.
Goes, ciudad fundada en la Edad Media, se encuentra en la provincia de Zeeland, al suroeste de los Países Bajos, una región marcada por el agua, los diques y la lucha constante por mantener la tierra habitable. Entender Goes implica entender Zeeland; no funcionan por separado.

Dónde está Goes y qué papel juega en Zeeland
Goes está situada en Zuid-Beveland, una de las antiguas islas que hoy forman parte de Zeeland gracias a un complejo sistema de diques y presas. No es una ciudad costera directa, pero históricamente ha vivido del mar: comercio, agricultura ligada a suelos fértiles y conexiones fluviales.

Goes creció como centro regional. Eso se nota en el tipo de comercios, en la ausencia de tiendas de souvenirs y en un centro urbano pensado para el día a día. Aquí la ciudad sigue siendo útil antes que escénica.
Zeeland, como provincia, es una de las menos pobladas del país. Está formada por antiguos territorios insulares unidos artificialmente tras grandes obras hidráulicas, especialmente después de las inundaciones de 1953, un episodio clave en la historia moderna neerlandesa. Desde entonces, el control del agua define la identidad de la región.

¿Sabías qué?
El nombre Nueva Zelanda está directamente relacionado con Zeeland. Cuando el explorador neerlandés Abel Tasman llegó a esas tierras en 1642, los cartógrafos de los Países Bajos las bautizaron como Nieuw Zeeland, en honor a la provincia de Zeeland. No fue un nombre elegido al azar: los neerlandeses solían nombrar nuevos territorios tomando referencias de su propio mapa, y Zeeland, una región marcada por el mar y las islas, encajaba bien con un territorio insular recién descubierto. Con el tiempo, Nieuw Zeeland pasó al inglés como Nueva Zelanda, manteniendo intacta esa conexión histórica y toponímica con la provincia neerlandesa.
El centro histórico de Goes: compacto y funcional
El centro histórico de Goes no abruma. Se recorre fácilmente en una mañana, y eso juega a su favor. La Grote Markt es el eje principal: una plaza amplia, abierta, rodeada de edificios bajos y terrazas que se llenan cuando acompaña el tiempo. No es monumental, pero es equilibrada.

Antes de 1389, la plaza Grote Markt era conocida como el Korenmarkt, o mercado del grano. Los campesinos de los alrededores traían aquí su grano al mercado después de la cosecha. Allí se vendía y luego se almacenaba en los graneros o se transportaba en barco.
En 1417, a los habitantes de Goes se les concedió permiso para celebrar un mercado anual. Este mercado anual, también conocido como la Feria de Goes, se celebraba en agosto y duraba ocho días. El mercado semanal de Goes se celebra los martes desde 1330.
Las calles que salen de la plaza combinan comercio local, librerías, cafeterías y pequeños restaurantes. No hay una separación clara entre “zona turística” y “zona local”, lo que refuerza la sensación de autenticidad. Ves gente haciendo recados, no solo paseando.

Arquitectónicamente, Goes mantiene un estilo sobrio: fachadas de ladrillo, alturas contenidas y un urbanismo pensado para caminar. No busca destacar por una pieza concreta, sino por el conjunto.

Aun así, hay varios edificios, y algunos ciertamente monumentales, que merecen la pena destacar:
El Ayuntamiento – estilo gótico tardío – rococó.
La parte más antigua del edificio es la torre del lado derecho (1389), que funcionaba como prisión, la llamada “vanghuus”. A la izquierda de la torre se encontraba la lonja o mercado cubierto con la casa de pesas. Encima de esta había una gran sala que servía tanto como “Vierschaar”, donde se celebraban los tribunales y se administraba justicia, como sala de reuniones del gobierno municipal. Detrás de la lonja se encontraba el mercado de la carne.

En el siglo XVIII, el ayuntamiento recibió una apariencia contemporánea en estilo rococó. En la planta baja, bajo las bóvedas de crucería de la antigua lonja y del mercado de la carne, se encuentra desde 1973 el Lunchcafé Stadhuis, uno de los restaurantes más recomendables de Goes.
Iglesia Grande o de María Magdalena- estilo gótico tardío.
Esta iglesia fue mencionada por primera vez en 1216. A finales del siglo XV tenía la misma forma que hoy. La iglesia fue reconstruida después de 1618, cuando se produjo un incendio durante unos trabajos de techado realizados de forma descuidada. La torre situada en el lado oeste de la iglesia fue entonces sustituida por una torre linterna sobre el cruce de la planta en forma de cruz.

Se cree que está situada en el emplazamiento de la capilla del antiguo Castillo de Ostende.

Santa María Magdalena Católica
La versión católica romana de la iglesia dedicada a Santa María Magdalena. Estilo neogótico de principios de SXX

Orfanato, Singelstraat 13
Este edificio del siglo XV formaba parte del convento de las Hermanas Negras, donde las monjas se dedicaban al cuidado de los enfermos. En 1627, esta parte del convento pasó a utilizarse como orfanato, y entre 1620 y 1795, la antigua capilla del convento sirvió como iglesia para la comunidad valona. La capilla fue posteriormente reconstruida y utilizada como escuela para huérfanos y pobres desde 1821 hasta poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Desde 1970, el edificio es la sede del Historisch Museum de Bevelanden.

El puerto histórico y la relación con el agua
Uno de los puntos más interesantes de Goes es su puerto histórico. No es grande ni espectacular, pero explica mucho sobre la ciudad y sobre Zeeland. Durante siglos, este puerto fue la vía de entrada y salida de mercancías (especialmente la turba) conectando Goes con el mar del Norte y otras regiones.

¿qué es la turba?, un material orgánico formado por restos vegetales parcialmente descompuestos en zonas húmedas. Históricamente, en regiones como los Países Bajos —y también en áreas cercanas a Zeeland— la turba fue una fuente esencial de combustible para calefacción y cocina, antes del uso masivo del carbón. En mi blog sobre Ushuaia hablo de tuberas, lugares donde abunda este tipo de material orgánico, y que eran usados allí también para el mismo fin.
Hoy el puerto tiene un carácter más recreativo, con pequeñas embarcaciones y paseos tranquilos, pero sigue siendo un recordatorio constante de la dependencia del agua. En Zeeland, el agua no es solo paisaje: es una amenaza controlada.
Este vínculo es esencial para entender la mentalidad local. Aquí no se romantiza el mar; se respeta. Los diques, canales y sistemas de compuertas forman parte del paisaje cotidiano tanto como las iglesias o las plazas.

Alrededores de Goes: campo, diques y pueblos tranquilos
Salir de Goes es entrar directamente en el Zeeland rural. Campos perfectamente delimitados, caminos rectos y pueblos pequeños donde el tiempo parece ir más lento.
Los pueblos cercanos mantienen una vida discreta, sin grandes atractivos turísticos, pero con una fuerte identidad local. Iglesias, granjas, canales y casas bajas conforman un paisaje coherente, sin artificios.
Los diques son protagonistas constantes. Caminar o pedalear sobre ellos permite entender la escala del territorio y la relación directa entre tierra y agua.
Gastronomía en Goes y Zeeland
La gastronomía en Goes refleja bien la identidad de Zeeland: producto local, preparaciones sencillas y protagonismo del mar. Mejillones y ostras son habituales, especialmente en temporada, procedentes de las aguas cercanas. Conviene recordar que los mejillones son uno de los platos estrellas de la vecina Bélgica.
También destacan los productos agrícolas. Los suelos fértiles permiten una agricultura sólida, y eso se nota en panaderías, quesos y productos lácteos, aunque no es una cocina sofisticada.
De hecho, ellos para almorzar suelen alimentarse a base de sopas, sándwiches, ensaladas y la famosa croquette, muy parecida a las croquetas tradicionales, aunque suele ser más grande en tamaño. Esta croquette puede estar hecha de casi cualquier contenido, siendo los más típicos, rellenos de ternera, queso, gambas e incluso langosta.


En Goes se come bien sin grandes pretensiones. Restaurantes pequeños, menús claros y precios razonablemente caros (recordemos que estamos en Holanda). Algunos de los que recomiendo sin ánimo exhaustivo son el ya mencionado Café Stadhuis, el del Hotel Katoen, y generalmente los de la plaza de Grote Markt, ideal en terraza cuando no hace mal tiempo (32 Eten | Drinken o De Landbouw, entre otros).
Como experiencia personal, te puede llegar a ocurrir entrar con tu familia sin que nadie te atienda durante 10-15 minutos porque esté demasiado lleno (según ellos) sin que aparentemente estén llenos. Es decir, prefieren no hacer caso a potenciales clientes si se ven un poco agobiados. Una anécdota curiosa del servicio de un pueblo de Holanda, que jamás pasaría en culturas más Mediterráneas.


Consejos prácticos para visitar Goes
Goes se visita bien en cualquier época, pero primavera y verano son las estaciones más agradecidas. El clima es más amable y la vida en la calle se nota más. Aun así, incluso en temporada alta, no hay sensación de saturación.
Llegar en tren es sencillo desde ciudades como Róterdam o Middelburg. Una vez allí, moverse a pie o en bicicleta es suficiente para el centro y los alrededores.
Para alojarse, Goes ofrece opciones correctas, sin lujo excesivo pero cómodas y algo caras. Quizá la mejor opción es el Hotel Katoen. Es una buena alternativa a alojarse en zonas más turísticas de Zeeland, especialmente si se busca tranquilidad.
Los diques: la columna vertebral de Zeeland
En Zeeland, los diques no son un elemento del paisaje: son el paisaje. Gran parte de la provincia existe gracias a ellos. Tras la gran inundación de 1953, el país asumió que convivir con el mar exigía algo más que contención puntual. De ahí nació el Delta Works, uno de los sistemas de ingeniería hidráulica más complejos del mundo, donde destaca la Oosterscheldekering.

Estos diques y barreras no solo protegen de tormentas y mareas extremas; también han redefinido el territorio, uniendo antiguas islas y permitiendo la agricultura y la vida urbana. Caminar o pedalear sobre ellos es una experiencia reveladora: a un lado, el mar o los estuarios; al otro, campos cultivados a varios metros bajo el nivel del agua. Es una sensación constante de fragilidad controlada, muy expectante por las consecuencias que pudiera ocurrir del cambio climático y el continuo avance del mar.
Las playas cercanas: abiertas, salvajes y poco intervenidas
Aunque Goes no está en la costa directa, en menos de una hora se llega a algunas de las playas más interesantes del suroeste de los Países Bajos. Las playas de Zeeland miran al mar del Norte y son muy distintas de las mediterráneas: amplias, ventosas, de arena fina y con un carácter más natural.

No son playas pensadas para tumbarse durante horas, sino para caminar, observar el horizonte y tomarse un pequeño refrigerio mientras disfruta el paisaje desde uno de los agradables chiringuitos holandeses.
Nosotros optamos por ir a la playa de Dishoek, particularmente al bar de playa llamado Vloed.

Otro de los puntos interesantes en estas playas es observar y preguntarse para qué sirven una serie de cabinas de playa alineadas en la playa. Estas casetas coloridas tradicionales cuya función principal es práctica: sirven como refugio del viento, espacio para cambiarse, guardar pertenencias y pasar el día sin depender de bares o instalaciones permanentes. En una costa abierta al mar del Norte, con viento frecuente y clima variable, estas casetas permiten usar la playa durante más horas y más meses al año. Su estética —colores vivos y diseño sencillo— responde tanto a visibilidad y mantenimiento como a una tradición costera muy arraigada en Zeeland.

Los tulipanes en temporada: color sobre tierra ganada al mar
Aunque Zeeland no es la región más famosa por los tulipanes, durante la primavera los campos alrededor de Goes y otras zonas de la provincia se llenan de color. La temporada suele concentrarse entre finales de marzo y abril, dependiendo del clima.

Los campos de tulipanes aquí aparecen integrados en el paisaje agrícola, sin vallas ni recorridos artificiales. Son explotaciones reales. De hecho, puedes visitar uno de estos campos, cortar tus propios tulipanes y dejar “la voluntad”. Esta forma de actuar se basa en la confianza norteña y la falta de picaresca Mediterránea. En en Sur de Europa, tendría que estar un responsable vigilando para que nadie se llevara todas las flores sin aportar ni un solo céntimo.


Es curioso que un tulipán cortado en estos campos y trasportado por ti en avión a tu país, puede durarte aproximadamente una semana sin decaer. Mientras que, si lo compras en una floristería local del lugar donde vivo, además de ser mucho más caro, apenas te dura día y medio sin decaer.
¿sabías qué?
La crisis de los tulipanes —conocida como tulipomanía— fue un episodio especulativo ocurrido en los Países Bajos durante la primera mitad del siglo XVII. Los tulipanes, recién introducidos y difíciles de reproducir, se convirtieron en objetos de estatus. Algunas variedades raras alcanzaron precios desproporcionados, y se empezaron a vender no solo los bulbos reales, sino también contratos de compra futura, lo que multiplicó la especulación. El fenómeno se extendió rápidamente entre comerciantes y particulares, con intercambios que, en casos extremos, igualaban el valor de una casa.
En 1637, el mercado colapsó de forma abrupta cuando dejó de haber compradores dispuestos a pagar esos precios. Los contratos perdieron valor de un día para otro y muchos inversores quedaron arruinados. Aunque durante mucho tiempo se exageraron sus consecuencias, hoy se entiende la tulipomanía como uno de los primeros ejemplos documentados de burbuja financiera, más relevante por su valor simbólico que por su impacto macroeconómico real. Aun así, dejó una huella duradera en la cultura neerlandesa y en la forma de interpretar los riesgos de la especulación.
Los quesos: el producto ideal para comprar en Goes
Los quesos neerlandeses se caracterizan por su regularidad, equilibrio y control del proceso: predominan los quesos de vaca, de pasta prensada y sabores que van de suaves a intensos según la maduración. Más allá de los nombres conocidos, lo interesante está en el producto local y regional, ligado a zonas agrícolas concretas. Goes resulta un buen lugar para comprar queso porque no es una ciudad turística, sino un centro regional rodeado de campos y explotaciones lecheras de Zeeland: en sus mercados y tiendas especializadas se venden quesos pensados para consumo diario, bien afinados y a precios razonables, sin el sesgo del souvenir. Comprar queso en Goes es acceder al circuito corto entre productor, comerciante y consumidor, algo cada vez menos habitual en destinos más visitados.


Los gansos: el icono silencioso o no tan silencioso de Zeeland
Si hay un símbolo no oficial de Zeeland, son los gansos. No aparecen en folletos ni en monumentos, pero están en todas partes. En los campos, junto a los diques, en las orillas de los canales y, a veces, incluso dentro de los pueblos. No son un elemento decorativo: forman parte activa del paisaje y del ecosistema.

Durante el otoño y el invierno, Zeeland se convierte en una de las principales zonas de invernada de gansos del noroeste de Europa. Miles de ejemplares migratorios —especialmente el barnacla cariblanca y el ánsar común— llegan desde Escandinavia y el Ártico atraídos por los pastos húmedos y el clima relativamente suave. En primavera, muchos se marchan; otros se quedan todo el año.
Una experiencia muy poco turística
Para el viajero, los gansos son una de las experiencias más auténticas de Zeeland. No hay horarios ni puntos concretos para verlos. Simplemente aparecen. Pedaleas por un camino elevado y, de repente, un campo entero se levanta en vuelo. Caminas junto a un canal y los oyes antes de verlos.

Los gansos allí son extremadamente territoriales y no recomiendo que nadie se acerque por temor a ser atacado. Ellos te avisan a través de un característico graznido.
En una región creada a base de ingeniería, los gansos recuerdan algo esencial: por mucho que se controle el agua y se diseñe el paisaje, la naturaleza sigue teniendo voz propia. Y en Zeeland, esa voz suele graznar.
Ficha del Ganso
Ganso cariblanco (muy común en Zeeland en invierno)
Nombre científico: Branta leucopsisFamilia: Anatidae (familia de patos, cisnes y gansos)
Estado de domesticación: Animal salvaje (no domesticado)
Descripción: Ganso de tamaño medio, fácil de reconocer por su cara blanca, cuello negro y cuerpo gris con barrado. En vuelo suele ir en formaciones ordenadas, y en tierra se mueve en grupos compactos.
Tamaño: Aproximadamente 55–70 cm de longitud; envergadura habitual 120–145 cm.
Peso: Suele rondar 1,2–2,2 kg (según sexo y época del año).
Hábitat: Zonas abiertas: pastizales, marismas, campos agrícolas, estuarios y bordes de diques. Le favorecen los terrenos llanos con buena visibilidad.
Distribución: Cría en el Ártico (especialmente áreas de Groenlandia, Svalbard y el norte de Rusia, según población) y migra/inverna en el noroeste de Europa. En Países Bajos es muy visible en provincias como Zeeland durante la temporada fría.
Época en Zeeland: Principalmente otoño e invierno (llegan con las migraciones y se concentran donde hay pasto y campos).
Alimentación: Herbívoro. Come hierba, brotes y plantas de marisma. En invierno aprovecha mucho los pastos y, en ocasiones, cultivos, por lo que puede generar conflictos con agricultores.
Esperanza de vida: Puede vivir más de 10 años en libertad; algunos individuos alcanzan edades bastante mayores en condiciones favorables.
Estado de conservación: Generalmente considerada de “preocupación menor” a nivel global, con poblaciones estables o en aumento en varias zonas de Europa (aunque la presión local por gestión agrícola puede variar).
Curiosidad: En lugares como Zeeland, los diques son casi “autopistas” para ellos: descansan en las laderas, vigilan el entorno y se desplazan entre campos con una eficiencia brutal. Si te paras un minuto, los oyes antes de verlos: ese graznido áspero es, para mí, una de las bandas sonoras del invierno neerlandés.
Los molinos de Goes: funcionalidad antes que postal
En Goes todavía se conservan molinos de viento tradicionales, discretos y perfectamente integrados en el paisaje urbano y rural cercano. No están pensados como atracción turística, sino como parte de la historia práctica de la ciudad y de Zeeland.
Estos molinos se utilizaban principalmente para moler grano y regular el agua, dos necesidades básicas en una región ganada al mar. En un territorio bajo el nivel del agua, el control hidráulico era tan importante como la producción agrícola, y los molinos cumplían ambas funciones.

Hoy muchos ya no están en uso continuo, pero se mantienen restaurados y operativos de forma puntual, como recordatorio de una tecnología sencilla y eficaz.
Los molinos tradicionales de Goes y del resto de Zeeland están protegidos legalmente como patrimonio histórico dentro del sistema neerlandés de conservación.
La mayoría están catalogados como monumentos nacionales o municipales (rijksmonumenten o gemeentelijke monumenten). Esto implica:
– No pueden demolerse ni modificarse sin autorización oficial.
– Las restauraciones deben respetar materiales, estructura y función original.
– Existen programas públicos de mantenimiento y conservación.
Esta protección no es simbólica. En los Países Bajos, los molinos se consideran parte de la infraestructura histórica que hizo habitable el territorio, especialmente en regiones como Zeeland, donde su función estuvo ligada directamente al control del agua y a la agricultura.
Un fin de año especial pero peligroso
Por circunstancias familiares, el pasado fin de año celebramos la nochevieja en Goes. Aunque en otros lugares suene un poco a locura, en Goes y en Holanda te permiten (o permitían hasta el año pasado) lanzar tus propios fuegos artificiales durante las celebraciones de Año Nuevo. Es decir, que cualquier persona sin formación ni siquiera experiencia podía manejar y manipular fuegos artificiales, por su riesgo y cuenta. El resultado fue una hora ininterrumpida de pirotecnia allá donde miraras – un auténtico espectáculo. Por contra, a la mañana siguiente, las noticias informaban de números heridos en Holanda y hasta una iglesia quemada en Ámsterdam, a raíz de las fiestas de Año Nuevo.
Preguntas frecuentes sobre Goes y Zeeland
¿Dónde se encuentra Goes exactamente?
Goes está situada en la provincia de Zeeland, en el suroeste de los Países Bajos, en la zona de Zuid-Beveland. No está en la costa directa, pero se encuentra bien conectada con playas, diques y áreas rurales.
¿Merece la pena visitar Goes si no es una ciudad turística?
Sí, precisamente por eso. Goes permite conocer cómo es la vida cotidiana en una ciudad neerlandesa de tamaño medio, sin masificación, con un centro histórico cuidado y una fuerte conexión con su entorno agrícola y marítimo.
¿Cuál es la mejor época para visitar Goes?
La primavera y el verano son las mejores épocas. En primavera se pueden ver campos de tulipanes en los alrededores y en verano la ciudad gana vida con terrazas y mercados, además de facilitar las excursiones a las playas cercanas.
¿Qué relación tiene Goes con el mar si no es costera?
Históricamente, Goes estuvo conectada al mar mediante canales y un puerto interior, lo que permitió su desarrollo comercial. Además, toda Zeeland está definida por el control del agua mediante diques y obras hidráulicas.

¿Es fácil moverse por Goes y alrededores?
Sí. El centro se recorre a pie sin problema y la bicicleta es el medio ideal para explorar los alrededores. También cuenta con buenas conexiones en tren con otras ciudades de la región.
¿Qué hace especiales a las playas de Zeeland cerca de Goes?
Son playas amplias, abiertas al mar del Norte, con viento frecuente y un carácter más natural que turístico. No están pensadas solo para tomar el sol, sino para caminar, observar el paisaje y sentir la relación directa con el mar.
¿Por qué hay tantos gansos en Zeeland?
Zeeland ofrece grandes extensiones de pastos abiertos, suelos húmedos y poca densidad urbana, condiciones ideales para los gansos migratorios. Por eso son una presencia constante, sobre todo en otoño e invierno.
¿Se pueden ver molinos tradicionales en Goes?
Sí. Goes conserva molinos históricos protegidos como patrimonio, que recuerdan el papel clave que tuvieron en la molienda de grano y en la gestión del agua en la región.
¿Es un buen lugar para comprar productos locales como queso?
Sí. Goes actúa como centro regional y cuenta con mercados y tiendas especializadas donde se venden quesos y otros productos locales pensados para consumo habitual, no para el turismo de recuerdo.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Goes?
Un día completo es suficiente para conocer el centro histórico y el puerto, aunque lo ideal es usar Goes como base y dedicar varios días a explorar Zeeland y sus paisajes.




