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Rovaniemi en Navidad con bebé: algunas cuestiones prácticas para hacer posible el viaje soñado

Uno de los lugares más emblemáticos en invierno y, que personalmente, más he disfrutado, ha sido visitar la región ártica de Laponia, ya sea en su vertiente finlandesa o noruega (me faltaría la visita a la sueca). Y particularmente, las pasadas vacaciones de Navidad tuvimos la increíble suerte de hacer un viaje familiar a Rovaniemi y ver a Papa Noel en persona.

No había vuelto a este recóndito lugar desde hacía 10 años, y era la primera vez que viajaba con familia, atreviéndonos a dar el paso, llevando con nosotros a una bebé de año y medio de edad. Sin embargo, a pesar de los miedos al frío extremo, el viaje fue auténticamente inolvidable. La exhausta preparación con ropa adecuada, y las infraestructuras finlandesas, hicieron que relativizáramos el frío, soportando temperaturas realmente bajas.

En la oficina del centro de Rovaniemi de Santa Claus

Para viajar con niños, o incluso con un bebé, hay que tener cierto cuidado en no realizar actividades extremas o exponerse a un frío muy intenso durante tiempos prolongados. En Navidad, la temperatura no suele sobrepasar los 0 grados y hay solo unas pocas horas de luz al día. A medida que viajas al norte, la luz sigue escaseando hasta prácticamente no amanecer. En Rovaniemi, a finales de diciembre, hay algo de claridad – entre las 11:00 y las 15:00 -, el resto del día es noche cerrada.

Amaneciendo en Rovaniemi

De todas formas, pude comprobar, que bien equipados, es posible soportar un paseo o trekking de 1-2 horas a la intemperie cuando la temperatura no baja de -10ºC. A partir de -15 ºC, no es muy recomendable estar fuera con niños más de una hora (adultos unas dos horas). Y a partir de -20ºC, intentar exponer a los niños el menos tiempo posible. En el viaje tuvimos un gran abanico de temperaturas: las más amables en torno a -5ºC a -7 ºC centígrados el día que fuimos a visitar a Papá Noel en su oficina. Las más extremas fueron en la ciudad de Levi donde tuvimos una mínima de -34ºC, llegando incluso a esquiar y a realizar una actividad de motos de nieve a una temperatura media de 30ºC bajo cero.

Una temperatura de -6ºC es razonable
Con -30ºC hay que cuidarse

Rovaniemi, la puerta de entrada a la Laponia finlandesa

Rovaniemi es la capital administrativa de la Laponia finlandesa y uno de los enclaves más singulares del norte de Europa. Su relevancia actual se explica tanto por su ubicación estratégica como por su reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial. En 1944, durante la retirada de las tropas alemanas, la ciudad quedó prácticamente arrasada. La Rovaniemi moderna nace de ese momento, diseñada en gran parte por el arquitecto Alvar Aalto, quien concibió una ciudad funcional, abierta y adaptada a un entorno extremo.
Hoy es una ciudad pequeña, ordenada y bien conectada, que combina vida local, administración pública y turismo internacional, especialmente durante el invierno.

El centro de Rovaniemi

Un enclave marcado por el Círculo Polar Ártico

Rovaniemi se sitúa a apenas unos kilómetros del Círculo Polar Ártico, una línea imaginaria que condiciona por completo el ritmo de vida y la experiencia del viajero. Como he resaltado anteriormente, en invierno, los días son muy cortos: en diciembre apenas hay unas pocas horas de luz crepuscular, lo que transforma el paisaje en una sucesión de tonos azules, blancos y rosados difíciles de olvidar.
Este enclave no es solo simbólico; implica temperaturas bajo cero constantes, bosques de coníferas infinitos, ríos helados y un silencio muy distinto al de cualquier ciudad del sur de Europa. Es precisamente esta combinación la que convierte a Rovaniemi en un destino tan especial en Navidad.

Por qué Rovaniemi es un destino navideño único

Más allá de su asociación popular con la Navidad, Rovaniemi ofrece una atmósfera auténtica. Aquí la Navidad no se vive como un decorado, sino como una adaptación natural al invierno. La nieve es parte del día a día, las luces se utilizan para combatir la oscuridad y las tradiciones locales se mantienen vivas.
La ciudad es también un buen punto base para explorar la Laponia finlandesa sin renunciar a servicios, alojamiento variado y transporte eficiente, algo importante cuando se viaja en condiciones climáticas exigentes.

Respecto a la nieve, hay para aburrir y es uno de los mayores atractivos cuando, como visitante, en tu país apenas nieva. Dar un paseo arrastrando a tus niños por un trineo es una experiencia increíble si no estás acostumbrado.

Tienes que hacerte paso sobre la nieve si quieres avanzar en algunos sitios

Aun así, parece que el efecto calentamiento también está afectando la ciudad, haciendo que el espesor de nieve sea cada vez más bajo. Prueba de ello fue que, en nuestra visita el año pasado, hubo un récord negativo, con una densidad de nieve más baja de lo habitual. Aunque más baja para nosotros significa todavía realmente alta en nuestra escala de no ver nieve prácticamente en todo el año.

Cómo llegar a Rovaniemi en Navidad sin arruinarte (y por qué el alojamiento es la verdadera batalla)

Viajar a Rovaniemi en diciembre requiere planificación y realismo. No es un destino improvisado ni urbano en el sentido convencional y no empieza cuando ves la primera aurora boreal ni cuando pisas la nieve por primera vez. Empieza mucho antes, frente a una pantalla, comparando precios y dándote cuenta de algo incómodo: Laponia en Navidad es cara por definición. No porque Finlandia lo sea especialmente, sino porque todo el mundo quiere estar allí a la vez, en un lugar relativamente pequeño con oferta muy limitada para la avalancha de la demanda. Aun así, hay margen para hacerlo con cabeza.

El vuelo: donde se gana o se pierde gran parte del presupuesto

El primer error habitual es buscar Rovaniemi como si fuera cualquier capital europea. En invierno, muchos vuelos directos desde España no son vuelos regulares, sino chárteres ligados a paquetes turísticos. Esto cambia por completo las reglas del juego.

Paradójicamente, en muchos casos comprar un paquete de vuelo + hotel sale más barato que intentar comprar solo el vuelo. Aunque luego no quieras excursiones organizadas ni horarios cerrados, ese paquete puede ser tu puerta de entrada. No es la opción más romántica, pero sí una de las más eficaces para contener costes.

La segunda clave está en las fechas. Navidad “real”, del 24 al 26 de diciembre, es el núcleo duro. Ahí los precios no suben: se disparan. Mover el viaje a principios de diciembre o justo después de Reyes cambia mucho el escenario. El paisaje sigue siendo invernal, la nieve está garantizada y la experiencia no pierde autenticidad, pero el presupuesto respira.

Si el vuelo directo no encaja, la vía más estable suele ser volar a Helsinki y conectar desde allí. Finlandia está pensada para esto. El vuelo doméstico a Rovaniemi es corto y eficiente, y el tren nocturno puede ser una alternativa interesante si quieres ahorrar una noche de alojamiento y vivir el trayecto como parte del viaje. No es espectacular, pero es práctico, y en Laponia la logística importa.

El ilusionante vuelo a Rovaniemi

Sin embargo, es una opción poco recomendable porque pierdes mucho tiempo en conexiones, y quizá acabas derrochando dos maravillosos días de Navidad en aeropuertos y esperando las conexiones. Tampoco recomiendo el tren o incluso el coche alquilado en Helsinki pues también pierdes tiempo y te arriesgas a que te trague un temporal en el camino. El viaje son casi 1000 km, a temperaturas bajo cero y vulnerable a cualquier tormenta invernal ártica.

La primera vez que fui a Laponia, lo hice vía Helsinki, en avión, aunque al tratarse de finales de marzo / principios de abril, no tuvimos el problema del overbooking navideño.

Sin embargo, el año pasado, aterrizamos en Rovaniemi el 29 de diciembre y regresamos el 4 de enero. Si bien evitamos el núcleo duro, esos días coinciden con máxima ocupación. Tuvimos la suerte de ver un vuelo chárter de Iberia, que a finales de verano, ofrecía vuelos directos desde Madrid a Rovaniemi a un precio bastante asequible tratándose de este destino en esta fecha. Y, de hecho, al encontrar este vuelo, nos decidimos a reservarlo y viajar a Laponia.

La llegada al aeropuerto de Papá Noel

¿qué podía pasar si lo más difícil estaba hecho y solo quedaba reservar alojamiento y coche?

Está claro que nos equivocamos.

El alojamiento: el verdadero cuello de botella

Si el vuelo duele, el alojamiento es donde muchos viajes se rompen. En Navidad, Rovaniemi se llena. No en sentido figurado: se llena de verdad. Y cuando eso pasa, los precios se vuelven poco razonables.

Aquí no hay demasiados trucos, pero sí una regla clara: o reservas con mucha antelación o pagas el precio de la improvisación. Meses. No semanas. Meses. Esperar a última hora en Laponia en diciembre suele salir mal.

Nuestro cómodo alojamiento

Otro error común es querer dormir “en el sitio icónico”. Las zonas más asociadas a la Navidad, es decir, los alojamientos más fotografiados, son los primeros en agotarse y los más caros. La ciudad de Rovaniemi funciona bien como base: es cómoda, está bien comunicada y permite moverte a los puntos más turísticos sin necesidad de dormir allí.

Para grupos pequeños, un apartamento puede equilibrar bastante el presupuesto. Para familias o grupos de amigos, una cabaña compartida suele ser la opción más sensata. No por encanto —que a veces también— sino porque repartir costes y poder cocinar algún día cambia mucho el total del viaje.

Una estrategia que funciona es dividir la estancia: una o dos noches en un alojamiento especial y el resto en algo más funcional. Sigues viviendo “la experiencia” sin hipotecar todo el viaje.

La lección que deja Laponia antes de llegar

Planear Rovaniemi en Navidad es aceptar que no es un destino de improvisación. Aquí gana quien entiende cómo funciona la demanda, quien reserva pronto y quien no confunde experiencia con lujo innecesario.

La nieve, el silencio, la luz azul del invierno ártico no dependen de dormir en el sitio más caro ni de volar el día exacto de Nochebuena. Dependen de llegar preparado, también en lo logístico. Y cuando lo haces bien, Laponia deja de ser un destino prohibitivo y se convierte en algo mucho más interesante: un viaje pensado, no impulsivo.

Mi experiencia personal con el alojamiento

La primera vez que me alojé en Laponia, como dije, a finales de marzo de hace unos años, pudimos reservar por un módico precio de 100 EUR la habitación doble de una de las coquetas casitas del Santa Claus Holiday Village, a escasos metros del parque temático de Papá Noel. Sin casi antelación y con una gran oferta hotelera, pudimos elegir prácticamente el alojamiento que más se acomodara a nosotros.

Alojamiento básica del Holiday Village donde me alojé hace unos años

El año pasado, por Navidades, estas mismas cabañas con saunas incluidas cuestan 500 EUR la noche, una cifra totalmente desorbitada para sus escasas prestaciones.

Al ir esta vez un grupo grande de 9 fijamos nuestro objetivo en una casa más grande donde nos saliera mejor repartir los gastos, y realmente tuvimos que estudiarlo mucho porque cada alojamiento tenía sus pros y contras, además de ser realmente caros. Aquellos alojamientos cerca del Santa Claus Village estaban lejos de Rovaniemi centro, y viceversa. Y aquellos alojamientos a las afueras de Rovaniemi que quizá eran un poco más económicos, estaban lejos de los dos lugares que acabo de comentar.

Un alojamiento muy acogedor a las afueras de Rovaniemi
Con terraza
Y sauna

Si encima no dispones de coche de alquiler tendrás que contratar taxis, ubers o pasear algo más de la cuenta cada vez que salgas de casa. Después de mucho pelear, al final acabamos reservando una casa grande con todas las prestaciones, a las afueras de Rovaniemi pero a 20-30 minutos de distancia del centro cruzando su famoso puente (lumberjack’s candle bridge) sobre el río Kemi. El alojamiento disponía de jardín y un hermoso bosque para hacer trekking a escasos metros, lo que nos daría mucho juego el día de Nochevieja y, que posteriormente comentaré como actividad a realizar.

El coche de alquiler

La primera vez que viajé a Laponia, el coche fue un mero trámite. Fuera de temporada los coches sobran y son muy asequibles. Digamos que pagué 200 EUR por 4 días de coche, reservándolo unas semanas antes. Basado en esta bonita experiencia, mirándolo con 3 meses de antelación me llevé la sorpresa de que no había coches disponibles a un precio razonable. Esos mismos 4 días en Navidad, ese mismo coche se disparaba a 1500 EUR, lo que hizo que improvisáramos una alternativa. Por tanto, si no dispones de coche, y quieres quedarte por Rovaniemi o ir a Kemi o a Levi (como hicimos), realmente no hace falta. Taxis o ubers para moverse por la ciudad, y tren (Kevi) o bus (Levi) son opciones muy válidas y más asequibles dentro de este ya de por sí, carísimo viaje.

Adaptación al clima y a la luz


La falta de horas de luz puede afectar más de lo esperado. Conviene asumir que muchas actividades se desarrollan con poca claridad natural y que el ritmo diario es más lento. Dormir bien y organizar los días con margen ayuda a adaptarse mejor.

El sol no sobresale en el horizonte mucho más que lo que se ve en la imagen

Expectativas realistas


Rovaniemi no es una ciudad monumental ni un parque temático. Su atractivo está en el entorno, el clima, la experiencia invernal y la sensación de estar en un lugar extremo pero habitable. Entender esto antes de llegar evita decepciones.

Ropa adecuada


El frío es intenso y constante. No se trata solo de temperatura, sino de exposición prolongada. Es imprescindible llevar ropa térmica por capas, abrigo preparado para temperaturas extremas, botas impermeables con buen aislamiento, guantes térmicos, gorro y protección para cuello y rostro. La ropa técnica marca la diferencia entre disfrutar y sufrir el viaje.

La clave es estar bien abrigado para soportar las actividades en condiciones extremas

Un primer contacto con la Laponia ártica

Rovaniemi es, para muchos viajeros, el primer contacto con el Ártico. En Navidad, esta experiencia se intensifica: nieve constante, temperaturas bajo cero, silencio, luces cálidas y una forma distinta de entender el tiempo. No es un destino para todos los públicos, pero sí para quienes buscan una Navidad diferente, más ligada al paisaje y al invierno real que a lo superficial.

Capas y materiales, no marcas ni moda. En Rovaniemi en Navidad el error habitual es pensar en “abrigo gordo” y ya está. Pero no es exactamente así.

Primera capa: gestión del sudor
Debe ser térmica y ajustada al cuerpo. Su función es mantener la piel seca. Lana merina o fibras sintéticas técnicas. Algodón, nunca: retiene la humedad y enfría. Camiseta de manga larga y mallas térmicas, incluso si “no parece tan frío” el primer día.

Segunda capa: aislamiento
Aquí se conserva el calor corporal. Forros polares gruesos o chaquetas de pluma ligera funcionan bien. En piernas, pantalón térmico o softshell con forro. Esta capa se quita y se pone según actividad; caminar con raquetas no es lo mismo que estar parado viendo auroras. Personalmente, las chaquetas calefactables, que funcionan con baterías exteriores fueron esenciales para que estuviera cómodo a 30ºC bajo cero.

Tercera capa: protección exterior
Imprescindible que sea cortaviento e impermeable. El frío seco se tolera mejor que el viento. Chaqueta larga, preferiblemente hasta medio muslo, y pantalón exterior resistente al agua y la nieve. Las cremalleras deben cerrar bien y el cuello subir alto.

Botas: el punto más crítico
Botas impermeables, con aislamiento térmico real (no solo “forradas”) y suela gruesa. El pie no debe tocar el suelo directamente. Mejor una talla ligeramente mayor para permitir calcetín térmico grueso sin oprimir. Si los pies se enfrían, el viaje se vuelve incómodo muy rápido.

Calcetines
Lana merina o mezcla técnica. Mejor un calcetín grueso que dos finos mal combinados. Llevar varios pares y cambiar si se humedecen.

Manos: guantes por capas
Guante fino interior + manopla o guante grueso exterior. Las manoplas aíslan mejor que los guantes de dedos, sobre todo en actividades estáticas. Tener opción de quitar la capa exterior para fotos sin exponer la piel.

Cabeza y cuello
Gorro que cubra orejas, preferiblemente de lana o forro térmico. Braga o buff para cuello y parte baja del rostro. En días de mucho frío, cubrir nariz y mejillas evita molestias y pequeñas congelaciones. Aun así, el frío intenso te penetrará por un lado u otro, particularmente mediante la respiración oral.

Extras que parecen menores y no lo son
– Calcetines calefactables.
– Calientamanos químicos reutilizables.
– Gafas de sol: la nieve refleja mucho incluso con poca luz.
– Crema hidratante y protector labial: el aire seco castiga la piel.

Errores comunes
– Vestirse demasiado ligero “para no parecer exagerado”.
– Ropa ajustada que corta la circulación.
– Priorizar estética frente a funcionalidad.
– Pensar que en ciudad no hace falta ir tan preparado.

En Rovaniemi la ropa no es un complemento del viaje, es parte del viaje. Ir bien equipado no te hace menos viajero; te permite disfrutar del lugar sin estar pendiente del frío cada minuto.

A continuación, Rovaniemi en Navidad: 10 actividades imprescindibles (Santa Claus Village, huskies y motos de nieve). Primera Parte.