En algunos artículos del mundok, me gusta dedicarle una mayor atención a ciertas obras, edificios o eventos, que merecen la pena comentar de forma separada y mostrarle un protagonismo separado (como la Ópera de Sídney, la Catedral de Colonia, entre otros).
Aquí considero que la obra maestra de los hermanos Van Eyck, el retablo de la Adoración del Cordero Místico, también conocido como el Altar de Gante, la joya de la corona dentro de la Catedral de San Bavón, es digna de pararte, verla y entenderla con profundidad. Y hago una extensión al conjunto de la Catedral de San Bavón, obra cumbre de la arquitectura en Gante, Bélgica.

La Catedral de San Bavón
Cuando llegas a la catedral de San Bavón, lo primero que notas no es un detalle concreto, sino una sensación: estás entrando en un edificio que no se hizo “de una vez”, sino por capas, como si la ciudad hubiese ido dejando aquí su firma durante siglos. Por eso la catedral funciona tan bien para entender Gante: no es solo un lugar de culto, es un resumen físico de su historia, desde los primeros tiempos medievales hasta el momento en que Flandes se convirtió en uno de los centros artísticos más importantes de Europa.

La catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal) es la catedral católica de Gante y sede de su diócesis. Es un edificio gótico levantado entre los siglos XIII y XVI, con una torre de unos 89 m, y concentra dentro dos cosas poco habituales juntas: una gran iglesia medieval “de ciudad” y un pequeño museo de obras maestras.
El lugar ya era importante antes de que existiera la catedral tal y como la vemos hoy. En el siglo X se consagra aquí una primera iglesia dedicada a San Juan Bautista y en el SXII se levanta sobre ella una iglesia románica. Con el paso de los siglos ese edificio se transforma, y una parte de esa etapa temprana todavía está “viva” bajo tus pies: la cripta. Cuando bajas, cambia la escala y cambia el tiempo. La piedra parece más tosca, el espacio se vuelve más recogido y casi sientes que estás en el Gante más antiguo, el de los inicios, cuando las iglesias eran menos monumentales. Esa cripta es clave porque te recuerda que el gótico que ves arriba se levantó sobre una memoria arquitectónica anterior, la románica.
A partir del siglo XIII empieza el gran salto. La ciudad crece, se enriquece y quiere un templo a la altura. Ahí arranca la fase gótica que, en realidad, se alarga durante siglos: se amplía, se eleva, se perfecciona. Por eso, cuando caminas por la nave principal, lo que impresiona no es solo la altura, sino el orden: pilares que te van guiando como un bosque de piedra, bóvedas que parecen tensar el espacio hacia arriba, y una luz filtrada que no entra “a chorros” como en otros templos, sino que construye una atmósfera más solemne a través de sus vidrieras.
En el siglo XVI, con la tensión religiosa en los Países Bajos y la Furia Española, muchas iglesias de la región sufren episodios de iconoclasia: destrucciones de imágenes, daños, cambios. Y aun así, San Bavón no queda como una ruina ni como un museo congelado, sino como un lugar que se recompone. De hecho, en 1559, cuando se crea la diócesis de Gante, este templo pasa a ser catedral: es decir, se convierte oficialmente en el corazón institucional de la ciudad en términos religiosos.

¿y a qué se debe ese particular cambio de nombre a San Bavón?
Se llama San Bavón por un cambio bastante realmente político: durante siglos, el edificio fue la iglesia de san juan bautista (Sint-Janskerk). Pero en 1539–1540, tras la revuelta contra Carlos V (que recordamos que nación en Gante), el monarca-emperador es especialmente duro y disuelve la abadía de San Bavón (la gran institución monástica histórica de la ciudad) y su comunidad pasa a integrarse como capítulo de canónigos en la Iglesia de San Juan. A partir de ahí, la iglesia cambia de patrón y empieza a conocerse como Iglesia de San Bavón; cuando se crea la diócesis de Gante en 1559, ya queda formalmente como Catedral de San Bavón.
¿Y quién es San Bavón, y qué “simboliza” para que una ciudad quiera ponerle su nombre a su templo principal?
Bavón (Bavo) es un santo local, vinculado a la historia temprana de Gante y a su tradición monástica. La biografía que se repite en las fuentes es la de un noble franco (también llamado Allowin) que llevó una vida mundana y militar, y que tras un giro personal —se suele contar que después de enviudar y escuchar predicar a San Amando— reparte su riqueza a los pobres y se retira a vida religiosa, terminando asociado al monasterio de Ganda (origen de la futura abadía). Por eso, más que “un santo guerrero”, se le recuerda como el santo de la conversión: el paso de la fuerza y el estatus a la penitencia, la caridad y el desprendimiento. Esta historia inspirará a Rubens en su obra maestra la “Conversión de San Bavón” que se encuentra en la catedral.
¿Cómo abordar la visita al retablo de la Adoración del Cordero Místico?
El políptico se encuentra en un espacio de la catedral que no está abierto al público en general, sino que solo tienes acceso mediante compra de entrada anticipada, que recomiendo realizar con varios días de antelación, porque de lo contrario tienes el riesgo de llegar allí y que no haya entradas disponibles para ese día. Se consiguen aquí: Welcome | Saint Bavo’s cathedral Ghent.
La primera vez que visité la Catedral de San Bavón, no tuve tiempo de poder admirar la obra. La segunda vez iba con un grupo más grande y quisimos ver la obra, pero como no adquirimos las entradas con anterioridad, y tan solo después de mucho rogar, pude entrar de milagro a contemplar el retablo. La tercera vez pude estudiar las distintas opciones que ofrece San Bavón para admirar y contemplar la obra. La más interesante es la experiencia de realidad aumentada, y para aquellos que quieren un plus, pueden hacer una visita que estudia con profundidad los detalles del políptico.

La Experiencia de la Realidad Aumentada
La realidad aumentada (AR) es una tecnología que superpone una capa holográfica virtual sobre el mundo real. Al usar un dispositivo de AR, aparecen figuras en 3D que se integran con el entorno real. A diferencia de la realidad virtual (VR), con la AR puedes seguir viendo el mundo real que te rodea.
La experiencia de la AR se da en la cripta de la catedral por lo que ya de por sí realizas la visita a la cripta románica. Te dejan unas gafas de realidad aumentada y te conectan el idioma elegido (en mi caso el castellano).

En ese momento, empiezan a aparecer imágenes ante ti, como si estuvieras dentro de una película. El holograma de uno de los obispos de la diócesis comienza a hablarte y darte una introducción de lo que vas a hacer y ver. No estás quieto en un lugar, si no que vas avanzando por la cripta, y las gafas van desplegando sobre espacios de la cripta, distintas fases relacionadas con el retablo del cordero místico.
En primer lugar, te llevan a visualizar una maqueta primigenia de la Iglesia de San Juan Bautista, y te cuentan e ilustran cómo se va convirtiendo poco a poco en la catedral que conocemos hoy en día, enseñándote todas las mejoras relevantes.
A continuación, te enseñan cómo Joos Vyd y Elisabeth Borluut, miembros de la alta clase de Gante, financian y ordenan la confección del retablo. Se proyecta una imagen en movimiento del estudio y taller de Jan Van Eyck, donde éste está trabajando en el retrato de Joos Vyd (que se integrará en el retablo cerrada, en el panel inferior izquierdo).

Acto seguido, te dirigen a un espacio donde empiezan a darte información sobre el conjunto de cuadros, y explicándote algunos de los detalles de este, que lo hacen tan especial, como la representación realista de flores, árboles y otras plantas (se han podido determinar 42 tipos), como el detalle y la precisión representando a los santos, obispos y Papas, los discípulos, evangelistas y mujeres mártires, entre otros, San Livino, antiguo santo patrón de Gante, que sujeta su lengua con unas pinzas recordando su martirio: se la cortaron por predicar el cristianismo.

El Cordero Místico, un superviviente de 600 años de antigüedad
Después de admirar varios detalles del cuadro, nos expusieron en realidad aumentada las vicisitudes que tuvo el políptico desde su creación. El mero hecho de llegar hasta nuestros días ha sido casi un milagro.

Terminado en 1432, el retablo se instala en su capilla de origen en lo que hoy es la catedral de San Bavón.
En el siglo XVI, tuvo lugar el primer gran susto con la llamada Furia iconoclasta –Beeldenstorm–una oleada de ataques y saqueos contra imágenes religiosas en iglesias, capillas y monasterios, sobre todo en los Países Bajos de los Habsburgo, principalmente en 1566 que causó daños en todas las iglesias de Gante. La Catedral de San Bavón no fue ninguna excepción y se vio afectada, pero el Retablo del Cordero Místico se salvó gracias a que fue escondido en la torre.
A finales del XVIII llega otra gran sacudida: con la Revolución francesa, varias tablas son expoliadas y llevadas a París, y tras la caída de Napoleón regresan a Gante en 1815. Pero la estabilidad dura poco: en esos años algunos paneles, acaban vendidas y pasando por colecciones privadas hasta terminar en Berlín (adquiridas por Prusia). Adán y Eva son compradas por el estado belga y los traslada a Bruselas (pero los visten, adecuando el pudor de la época a la obra de arte). Tras la Primera Guerra Mundial, y bajo el marco de Versalles, en 1920 esas tablas vuelven a Bélgica y el estado Belga devuelve a Gante los retablos de Adán y Eva como préstamo permanente: el retablo se recompone, pero ya con fama de obra “perseguida” por la política y el dinero.

Su historia en el SXX es casi un thriller. En 1934 roban dos paneles: uno se recupera, pero el de “Los jueces justos” sigue desaparecido a día de hoy, y lo que se ve en su lugar es una sustitución. En 1940, ante una nueva invasión alemana, se intenta ponerlo a salvo enviándolo fuera de Bélgica; termina en Francia, pero en 1942 los nazis lo incautan, lo llevan a Alemania y, cuando los bombardeos hacen peligrar el castillo en Baviera donde se guardaba, lo esconden en la mina de sal de Altaussee (Austria). Allí sufre deterioros y, en 1945, es recuperado por los aliados (la unidad de protección del patrimonio) y devuelto a Bélgica, justo antes de que se ordenaran destruir junto a otras 6000 obras. Hay una película que se basa justo en esta historia, y la recuperación del conjunto de cuadros que lo compone lo hace el aspecto central de la película (The Monuments Men, 2014, protagonizada por Matt Damon).

Restauración reciente del retablo
Ya en tiempos recientes, entre 2012 y 2027, se emprende una restauración muy profunda. Jan van Eyck, es un maestro de dar detalle en sus miniaturas. Ya lo hemos visto en otras obras como el Matrimonio Arnolfini (y el reflejo del espejo al fondo de la habitación). Además de pintar en varias capas de óleo para conseguir más profundidad, utilizó los pinceles más pequeños que encontró para llegar a ese nivel extraordinario en los detalles que se aprecian en la obra y que asombró a sus contemporáneos primitivos flamencos y sigue haciéndolo hoy en día. La razón principal de la restauración del políptico ha sido quitar las capas de pinturas posteriores a la creación original del cuadro y recuperar la pintura de Van Eyck, con hallazgos y cambios visibles, como el famoso “rostro” del cordero, donde se pasa de un inexpresivo y dibujo plano del cordero, a uno auténticamente expresivo, aquél que pintó Van Eyck.

¿quién era Jan Van Eyck?
Jan van Eyck (hacia 1390–1441) fue un pintor flamenco de carrera “doble”: por un lado, un artista de taller con encargos religiosos y retratos; por otro, un profesional ligado a la corte de Felipe el Bueno, duque de Borgoña, donde trabajó como pintor y también con misiones que hoy llamaríamos diplomáticas (viajes y gestiones para la corte). Vivió sobre todo en el entorno de Brujas, en una Flandes riquísima y muy conectada comercialmente, lo que explica que sus clientes fueran élites que exigían lujo y precisión. Lo que lo hace especial no es el tópico de que “inventó el óleo” (eso es simplificar), sino cómo llevó la pintura con aceite a un nivel de realismo óptico y presencia material que cambió el estándar: pinta cómo la luz se posa sobre el metal, el terciopelo, la piel o el cristal, y consigue que la imagen tenga densidad, como si el aire entre el espectador y la escena existiera. Su firma y sus inscripciones —a veces con frases como Als ich kan (“lo mejor que puedo”)— forman parte de esa idea de autor consciente de su valor.
Su técnica se apoya en una construcción muy calculada: dibujo/planificación, y luego capas finas y transparentes (veladuras) que modelan volumen y luz con una suavidad casi microscópica; el resultado es una nitidez que no es “fotográfica”, sino narrativa, porque cada detalle aporta significado (gestos, objetos, reflejos, símbolos). Influyó de forma directa en el núcleo de la pintura flamenca del siglo XV (Rogier van der Weyden, Petrus Christus, Hans Memling, entre otros) y, por vía de prestigio y circulación de obras e ideas, también dejó huella en Italia: artistas como Antonello da Messina ayudan a transmitir al sur esa manera de usar el óleo para lograr profundidad y textura. Si quieres ver “otras cumbres” suyas además del retablo de Gante (terminado en 1432 junto a Hubert van Eyck), hay títulos que funcionan como mapa de su genio: el Matrimonio Arnolfini (1434) que se puede ver en la National Gallery, la Virgen del canciller Rolin, la Virgen con el canónigo Van der Paele, la Lucca Madonna, y retratos como el “Hombre con turbante rojo” (muy citado como posible autorretrato). En algunas obras la atribución exacta se discute (por taller o copias), pero el “sello Van Eyck” es reconocible.
La Cripta y demás reliquias que se encuentran allí
Como hemos comentado, la cripta de San Bavón es el lugar donde la catedral te enseña su edad de verdad: bajas unos escalones y, de golpe, el gótico luminoso de arriba se convierte en un espacio más bajo, más denso, casi subterráneo, donde sobreviven los rastros de la iglesia románica del siglo XII sobre la que se levantó el templo posterior.


Allí es donde se realiza el tour de realidad aumentada y allí todavía se perciben aún elementos románicos —sobre todo en la nave central— y lo más valioso es que no está “vacía”: sus muros conservan pinturas murales de época bajomedieval (siglos XIV–XVI), descubiertas en buena parte en el siglo XX durante obras. Después del recorrido, y antes de proceder a visitar el retablo, es recomendable dar un pequeño paseo por la misma y valorar este arte. En la cripta puedes observar 1) el impresionante tríptico de Justus van Gent, el Calvario (la segunda obra más importante del primitivo flamenco de la catedral), 2) la cabeza decapitada en plata de San Juan Bautista de Johannes De Doper y/o 3) la tumba del mismísimo Hubert Van Eyck.



La Conversión de San Bavón de Pedro Pablo Rubens
En el camino desde la cripta hasta el retablo, atraviesas sin pasar por alto, la capilla de Rubens (del que ya hemos hablado con algo más detalle en Amberes), que lleva el nombre del autor de la composición que se muestra allí llamada la “conversión de San Bavón”. Es un cuadro que irradia un gran poder, desbordante de vida y colores, tal y como nos tiene acostumbrado Rubens. Para él fue uno de sus mayores logros.
La Conversión de San Bavón de Rubens (1623–1624), enorme y teatral, está pensada como un golpe de escena: Bavón aparece todavía con el peso visual de su vida noble —ropa rica, presencia casi cortesana, acompañamiento— y, sin embargo, el centro emocional del cuadro es el instante en que se separa del mundo para entrar en la vida religiosa, como si Rubens dibujara una frontera invisible entre dos vidas.

En la parte inferior, Rubens coloca en primer plano a los pobres y mendigos (mujeres, niños, ancianos) recibiendo bienes, porque la tradición de san Bavón insiste en que, antes de entrar en la vida monástica, ordenó repartir todas sus posesiones. Por eso aparece también el personaje que actúa como administrador/funcionario (a veces descrito como un bailío o alguacil) entregando dinero y objetos: es la escena de la caridad concreta, lo terrenal que se vacía.
Un detalle que no han acabado de solucionar bien los últimos años es la iluminación y altura del cuadro. Hay un reflejo excesivo y una altura considerable que hace algo difícil apreciar todas las notas y detalles de la obra maestra de Rubens.
El Retablo de la Adoración del Cordero Místico
Y por fin, el momento esperado, la entrada a la tranquila capilla de los sacramentos, en el extremo de la catedral, donde se encuentra el retablo abierto y acristalado para evitar daños exteriores. El juego de iluminaciones hace que puedas verlo con gran claridad (a diferencia del cuadro de Rubens) y acercarte a observar los detalles a pesar del cristal. Es cierto, que los paneles más altos son más difíciles de observar, a no ser que uses el siempre útil teleobjetivo del teléfono. A diferencia de otros cuadros coetáneos e igual de famosos como el Jardín de las Delicias (por citar un ejemplo), la limitación de la visita hace que puedas estar tranquilo viendo cada uno de los detalles del cuadro, sin pelearte con el personal.

El Retablo de la Adoración del Cordero Místico es una de las más grandes obras maestras del arte europeo. Este políptico fue encargado por el matrimonio de Vyd para su capilla a Hubert Van Eyck. Al no acabar la obra por su fallecimiento, se acudió a su hermano menor Jan Van Eyck que lo terminó y fue inaugurado finalmente en 1432. Compuesto por 20 paneles están pintados por ambos lados. El retablo originalmente permanecía la mayor parte del tiempo cerrado, siendo abierto solamente los domingos y festivos.
El Retablo Abierto (Panel Central Inferior XVIII)
Este cuadro representa en el centro del panel principal el cordero místico, lo que da vida y motivo al cuadro. Jesús, como salvador de la humanidad del pecado original, aparece en forma de cordero, se alza sobre un altar y se sacrifica en un entorno celestial de colores luminosos, rodeado de ángeles.

El cordero, realizado de forma magistral por Van Eyck, recreando una lana que parece que puede tocarse, tiene una herida en el pecho con la que va llenando un cáliz, que representa la sangre de cristo, y permite a sus fieles salvarse del pecado original. Justo debajo podemos ver la fuente de la vida eterna. En el cielo surge la paloma, símbolo del Espíritu Santo, que ilumina la escena.


Ante el suceso más importante de la historia, acuden toda una suerte de personajes relevantes pintados con un detalle extraordinario. En la parte superior derecha se pueden observar a un conjunto de mártires masculinos. En la parte superior izquierda, mártires femeninos. En la parte inferior derecha, un grupo de judíos y paganos, asistiendo absortos a la fe verdadera. En la parte inferior izquierda, tenemos pintados a la Iglesia católica, donde figuran los doce Apóstoles en primer término y detrás santos y papas. Se reconoce entre los santos a San Esteban portando las rocas con que fue martirizado y al mencionado San Livino, el cual sujeta su lengua con unas pinzas recordando su martirio. Los hermanos Van Eyck pintan con precisión joyas, telas, vestidos y otorgan detalles característicos a cada santo o mártir.


También en el panel central se aprecian las decenas distintas de tipos de flores y árboles que dibuja con detalle, destacando por ejemplo palmas datileras (que no se encuentran en la región). También se muestran edificios en la parte de detrás pero poco reconocibles. Se cree que detrás del cordero místico se puede apreciar el campanario de Utrecht.
El Retablo Abierto (Paneles Inferiores Laterales XVI, XVII, XIX y XX)
Los laterales inferiores que acompañan al panel central muestran lo siguiente:
- Los jueces u hombres justos – representantes de la autoridad terrenal que practican la virtud cristiana de la justicia. Es el único panel que fue robado y no ha sido recuperado. La copia actual es de Jef Van der Veken fechada en 1939.
- Los caballeros de Cristo – representan las fuerzas que defienden a la Iglesia: los cruzados y los soberanos coronados.
- Los ermitaños – para servir a Cristo renunciaron a los placeres terrenales para enfocarse en una vida de espiritualidad.
- Los peregrinos – guiados por San Cristóforo, su santo patrón.


El Retablo Abierto (Paneles Centrales Superiores XI, XII y XIII)
En el centro se puede observar a la figura en igualdad de importancia al cordero místico. En el respaldo del trono está escrito: “este Dios todopoderoso por su divina majestad, por lo que puede referirse tanto a Dios el Padre como a Cristo el Hijo.


En la parte izquierda central se observa a la Virgen María, que lee su libro de plegarias. Especial atención a las cuatro especies de flores que adornan su corona, que representan símbolos marianos que evocan pureza, humildad, amor y sufrimiento.

En la parte derecha central se observa a San Juan Bautista, el primero en reconocer a Jesús como el Salvador de la humanidad y en llamarlo cordero de Dios. Está señalándole con el dedo.
El Retablo Abierto (Paneles Laterales Superiores IX, X, XIV y XV)
En los laterales se observan las figuras de la razón del pecado y la necesidad de la llegada y sacrificio del cordero místico. Estas figuras no son otras que Adán y Eva, con ausencia de cielo azul en el fondo. Llama la atención que Eva esté portando una especie de cítrico en vez de la manzana. También llama la atención la postura del pie de Adán, como si quisiera salir del cuadro. Encima de Adán se encuentra una imagen de la ofrenda de Caín y Abel, y encima de Eva se muestra el asesinato de Abel.


Justo a su lado, nos encontramos con los paneles de dos tipos de ángeles: los cantores y los músicos.


El Retablo Cerrado (Paneles del I al VIII)
El registro superior del retablo cerrado representa la anunciación a María.
En el panel derecho está representado el Arcángel San Gabriel (Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo), anunciando a María que dará a luz al Hijo de Dios. El lirio simboliza virginidad. En la parte superior observamos al profeta Zacarías.

En el panel izquierdo está representada María (aquí está la servidora del Señor), sus palabras están escritas en espejo para que pueda leerlas el altísimo desde el cielo. En la parte superior observamos al profeta Miqueas.

En los paneles centrales están pintadas la vista a la ciudad de Gante y un interior con utensilios de uso cotidiano. En la parte superior se encuentran la sibila de Eritrea y de Cumas (profetisas paganas que predijeron la llegada de un mesías salvador).
El registro inferior del retablo cerrado muestra los donantes de la obra: J. Vyd y E. Borluut, el primero, miembro destacado del Consejo de la ciudad de Gante, y la segunda, perteneciente a una de las familias más influyentes de la ciudad.

El registro inferior en su parte central muestra por un lado a San Juan Bautista, patrono de la iglesia original, que luego fue consagrada a San Bavón, sosteniendo al Cordero de Dios en sus brazos y lo señala, y por otro a San Juan Evangelista, sosteniendo un cáliz con serpientes que hace referencia a una antigua leyenda según la cual el apóstol Juan bebió en una ocasión una copa envenenada, pero sobrevivió.

El resto de las capillas ambulatorias
Además de las mencionadas capillas de Rubens y de los sacramentos, puedo destacar la capilla del sacerdote y del obispo. En la capilla del primero, el sacerdote recibía la confesión mientras que solo el obispo en su capilla podía absolver los pecados más graves. La pequeña lámpara de araña gótica en hierro forjado con un dragón es una de las raras piezas que permanecen en la capilla.

Presbiterio
El altar de mármol de 18 metros de altura representa la apoteosis de San Bavón. En el centro está el santo sobre una nube, rodeado de ángeles en un haz de rayos divinos. A la izquierda y derecha, los mausoleos de cuatro obispos de Gante.

Encima de los lujosos coros de caoba hay unos bajorrelieves que reproducen escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. Más arriba están los 38 escudos de armas de los caballeros de la orden del Vellocino de Oro.


Nave
El púlpito monumental de Laurent Delvaux es una increíble obra del arte rococó. Llama la atención el contraste entre el roble oscuro y el mármol blanco, y la teatralidad con el se concibe esta obra, por contra del estilo sobrio gótico que predomina en la catedral.


Conclusión
Salir de San Bavón después de ver el retablo es como volver a la calle con otro ritmo: entras esperando una catedral bonita y sales con la sensación de haber estado delante de algo que no solo se contempla, sino que se entiende. La iglesia, con su nave gótica y la cripta más antigua, te prepara sin prisa; pero el golpe final llega cuando el retablo se abre y todo encaja: la luz, el detalle casi imposible, la idea de que una ciudad entera se concentró en una obra para dejar constancia de su fe y de su poder cultural. Y lo mejor es que no termina en el último panel: la historia de sus robos, sus viajes forzados y su restauración reciente se te queda pegada, haciendo que la visita te deje una profunda huella.

Preguntas frecuentes sobre la catedral de San Bavón y el Retablo de Gante
¿Qué es exactamente la catedral de San Bavón?
Es la catedral principal de Gante: un gran templo gótico (con elementos más antiguos en la cripta) que funciona a la vez como espacio religioso y como “contenedor” de algunas de las obras de arte más importantes de la ciudad.
¿Por qué se llama San Bavón?
Porque el patrón del templo pasó a ser san Bavón (Bavo), un santo local muy ligado a la tradición religiosa de la ciudad. El nombre no es solo devoción: también habla de continuidad histórica con la antigua importancia de San Bavón en Gante.
¿Qué simboliza San Bavón?
La idea de conversión real: el paso de una vida de privilegio y estatus a una vida de renuncia y caridad. Por eso, en el imaginario local, San Bavón representa “cambiar de vida” con hechos, no con discurso.
¿Qué no debería perderme dentro de la catedral, incluso si voy con prisa?
Dos cosas: la cripta (por el contraste de época y ambiente) y el recorrido hacia el retablo, porque es el gran motivo por el que esta catedral es mundialmente conocida.
¿Qué tiene de especial la cripta?
Es el tramo más antiguo y el que más cambia la atmósfera: techos más bajos, piedra más “densa”, y la sensación de estar en el estrato anterior al gran gótico de arriba. Es la parte que te hace entender que el edificio es un palimpsesto de siglos.
¿Qué es el retablo de Gante y por qué es tan importante?
Es un políptico monumental (varios paneles) realizado por Hubert y Jan van Eyck, considerado un hito del arte europeo por su ambición, su nivel de detalle y su influencia. No es solo “bonito”: es una obra que marcó cómo se podía pintar la luz, la materia y la narrativa.

¿Cómo se visita el retablo hoy: es “mirarlo y ya”?
No. Normalmente se accede mediante una visita organizada (con su propia entrada), y la experiencia suele estar pensada para que entiendas el conjunto, no solo para que lo fotografíes rápido. Si tu objetivo es disfrutarlo, conviene reservar y entrar con tiempo.
¿Cuál es la gran historia oscura del retablo?
Que ha vivido como una pieza perseguida: saqueos y traslados en épocas de conflicto, ventas y, sobre todo, un robo célebre en el siglo XX. Esa biografía hace que lo mires distinto, como si fuera un “superviviente” más que un simple objeto de museo.
¿Es verdad que falta un panel del retablo?
Sí. Hay un panel famoso que sigue desaparecido (el de “Los jueces justos”), y lo que se muestra es una sustitución. Es uno de los misterios artísticos más conocidos de Bélgica y añade una capa de intriga a la visita.
¿Qué debo mirar para apreciarlo mejor si no soy experto en arte?
Tres cosas muy “humanas”: la sensación de profundidad y realidad (cómo están pintadas las texturas), la forma en que la escena te guía la mirada por zonas (no es un caos, está coreografiado), y la diferencia de tono entre los paneles según su función narrativa.




