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Templo de Edfu: guía completa para visitarlo en una escala de crucero (Parte I)

El despertador sonó antes de que el Nilo tuviera tiempo de teñirse de naranja. Así empezó nuestro día de templos: dos paradas, unas dos horas cada una, el tiempo justo que da un crucero entre Luxor y Asuán. En este artículo me centro en la primera de ellas, el Templo de Edfu, aunque conviene decir desde el principio que la visita no fue una inmersión arqueológica de varios días ni lo que encontrarás aquí es un tratado de egiptología. Fue lo que es para la mayoría de quienes lo visitan en escala de crucero: una parada intensa, guiada, rodeada de viajeros que bajaban de sus propios barcos a la misma hora que nosotros. Dicho eso, tengo que añadir un matiz que cambia bastante el tono del relato: viajamos en plena recuperación del turismo tras el Covid, y lo que habría sido una visita masificada se convirtió en algo cercano a un privilegio. De más de 300 cruceros que habitualmente llenan el Nilo, aquella temporada solo operaban unos 18. Fue un momento inusual, y probablemente irrepetible, para conocer Egipto sin agobios.

Templo de Edfu

(El templo de Kom Ombo, la segunda parada de aquel día, tiene su propio artículo en la Parte II de esta serie.)

Por qué Edfu y Kom Ombo van casi siempre juntos en el mismo día

Antes de entrar en Edfu, conviene entender por qué estos dos templos aparecen siempre emparejados en los itinerarios de crucero. La razón es en parte logística: están a apenas una hora de navegación entre sí, ambos cerca de Asuán, lo que permite visitarlos el mismo día sin forzar el programa. Pero hay también una razón histórica: los dos pertenecen al periodo ptolemaico —la dinastía griega que gobernó Egipto tras la conquista de Alejandro Magno, entre los siglos III y I a.C.—, y comparten estilo arquitectónico aunque estén dedicados a divinidades distintas.

Una aclaración que conviene hacer antes de seguir, porque el error se repite con frecuencia: ni Edfu ni Kom Ombo forman parte de ningún sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Esa distinción, en esta zona del Nilo, corresponde a los «Monumentos de Nubia» —Abu Simbel, Filae y otros templos trasladados antes de la construcción de la presa de Asuán—, situados más al sur. Edfu y Kom Ombo son extraordinarios por sí mismos, pero no conviene atribuirles una etiqueta que no tienen.

Templo de Edfu: el reino casi intacto de Horus

La llegada: del muelle al pilono

Atracamos y nos recibió una hilera de calesas tiradas por caballos —insistentes, hay que decirlo— que llevan a los visitantes desde el muelle hasta la entrada del recinto en un trayecto corto. Si te incomoda el trato a los animales, puedes pedir un tuk-tuk o ir caminando; varios viajeros lo señalan como punto a tener en cuenta antes de subir.

La calesa que nos llevó al templo

Es uno de los templos de Egipto mejores conservados, superado en importancia únicamente por el de Karnak. Sus dimensiones son notables: 137 metros de largo, 79 de ancho y 36 de alto, y sigue el esquema clásico de este tipo de construcciones, con pilono de entrada, patio abierto, dos salas hipóstilas sucesivas, una cámara destinada a las ofrendas, una sala central y, al fondo, el santuario.

Recreación original del templo de Edfu

Uno de los rasgos más distintivos es cómo se gestiona la luz en su interior: las estancias se van haciendo más pequeñas a medida que se avanza, de modo que la claridad disminuye de forma progresiva hasta llegar al santuario, sumido en la penumbra y que solo recibe luz a través de su propio eje. Algunas pequeñas aberturas, situadas entre las columnas y en el techo, dejaban pasar la luz hacia ciertas salas concretas. A diferencia de la mayoría de templos egipcios, está orientado hacia el sur, algo inusual que probablemente responda a las características geográficas del lugar donde se construyó.

La Entrada al Templo

Lo primero que impone es el pilono de entrada, de unos 36-37 metros de altura: dos torres simétricas con el relieve de Ptolomeo XII sacrificando prisioneros ante la mirada de Horus y Hathor, flanqueadas por dos halcones de granito. Es, junto con el de Karnak, de los pilonos mejor conservados de todo Egipto.

El pilono de entrada
La parte izquierda ampliada

En la parte superior podemos ver una escena que representa el triunfo del faraón frente a sus enemigos, mientras rinde homenaje y ofrece presentes a distintas divinidades. En la parte superior izquierda aparecen Harsomtus —el hijo pequeño de Hathor— junto a su padre Horus, formando entre ambos la tríada divina; en la parte superior derecha figuran Ra, identificable por el disco solar sobre la cabeza de halcón; Thot, el dios escriba con cabeza de ibis; y Maat, divinidad del orden cósmico y la justicia, reconocible por su pluma de avestruz.

Pilono derecho

Un segundo grupo, situado más abajo, está formado por Osiris —tocado con una corona alta en forma de mitra—, su esposa Isis —cuya corona combina los cuernos, el disco solar y el jeroglífico estilizado de un trono— y, tras ella, su hermana Neftis.

Resulta llamativo que los relieves de los dos pilonos, el derecho y el izquierdo, estén tallados como reflejo especular el uno del otro, aunque cada uno simboliza algo distinto: el pilono derecho representa el Alto Egipto, y el izquierdo, el Bajo Egipto.

Qué hay dentro, sala por sala

El templo de Edfu es, después de Karnak, el segundo más grande de Egipto y uno de los mejor conservados, en buena parte porque pasó siglos enterrado bajo arena del desierto —hasta 12 metros, según las fuentes— y sobre él se construyeron casas que, sin saberlo, lo protegieron hasta que los arqueólogos franceses lo desenterraron a partir de 1860.

Patio o sala hipetra

Un patio porticado rodeado de columnas con capiteles florales, donde probablemente se ubicaba un altar de ofrendas. Los capiteles son de diferentes formas, cosa habitual en las construcciones de esta época, entre sí pero iguales a los simétricos respecto de la entrada.

El patio exterior

Una vez al año durante catorce días Horus recibía y acogía a su esposa Hathor, la señora de Dendera, era la procesión o fiesta del Bello encuentro. Esta procesión llegaba por la puerta sudoeste del patio. Allí gracias a los bajos relieves podemos atribuir el ambiente que se respiraba: música y danza no faltaban. Se trata de una fiesta agraria, que con el retorno de la diosa se probaba la gran fertilidad de sus tierras. 

Horus
Hathor

Delante de la primera Sala Hipóstila, el dios Horus continúa montando guardia, tocado en este caso con la doble corona del faraón

El halcón monta guardia continuamente

Primera sala hipóstila

Doce columnas decoradas; aquí se encuentra la estatua de Horus con la doble corona del Alto y Bajo Egipto. Nombre dado a este lugar por ser en la Antigüedad el lugar donde los fieles podían ver surgir del templo la barca procesional que cobijaba la imagen del dios. Es donde este punto donde el dios surgía de la oscuridad. A la izquierda está situada la Casa de la mañana o Purgatorium, era el lugar en el que el gran sacerdote se purificaba. A la derecha se encontraba la biblioteca en que se guardaban los textos para la realización de las ceremonias.

Detalles de columnas y capiteles
Faraon entregando el templo al dios Horus y a la diosa Hator
Faraon consagrando el templo al dios Horus
El faraón ayudando a Horus a capturar a Set.

Segunda sala hipóstila

Relieves con motivos astronómicos y representaciones del cielo. Es la parte más antigua del templo. Compuesta también de 12 grandes columnas decoradas con formas vegetales en su parte inferior, y dispuestas en este caso por 4 grupos de 3 columnas paralelos y simétricos respecto a la entrada.

Incluye cuatro pequeñas salas:

Destinadas a las ofrendas secas, las ofrendas líquidas, y al laboratorio.

La Cámara del Laboratorio

Esta cámara contiene escenas sobre la preparación de productos a emplear en las ceremonias, y es uno de los rincones que más nos llamó la atención. En sus paredes hay jeroglíficos con auténticas fórmulas de incienso, ungüentos y perfumes rituales —los ingredientes y el procedimiento para preparar las esencias con las que se ungía la estatuilla del dios cada mañana—. Es una de las salas más curiosas del templo precisamente porque es algo parecido a una receta antigua tallada en piedra. La historia de que esas fórmulas inspiraron después a los perfumistas franceses circula mucho en las visitas guiadas; esa parte sí conviene tomarla como anécdota de guía y no como hecho verificado, pero la existencia de la sala y de las recetas inscritas está fuera de duda.

Relieves mostrando con qué plantas están hechos los perfumes
El disco solar significa “secar al sol”

“Los relieves muestran el proceso completo: la recogida de pétalos de flores, capullos y hojas de menta, la maceración en ruedas de madera, el almacenamiento en sacos, y la entrega final de los perfumes resultantes como ofrenda a Horus. Cada etapa tenía carácter ritual, y el producto final no era un lujo, sino un acto de devoción.

Lo que hace única a esta sala es que las fórmulas están grabadas en las propias paredes: los ingredientes, las proporciones y los tiempos de elaboración en jeroglíficos. Nuestro guía nos señaló algunos ejemplos: tres gotas de agua mezcladas con agua, o el símbolo del disco solar acompañado de un número que indicaba cuántos días debía exponerse la mezcla al sol —diez días en un caso, tres en otro—. Una especie de recetario tallado en piedra hace más de dos mil años.

Los propios recipientes que se usaban para guardar estas esencias eran piezas de orfebrería: ungüentarios con formas de esfinge, de figura femenina o de otras representaciones divinas. Una sala pequeña, aparentemente secundaria, que esconde una de las páginas más singulares de todo el templo.”

Perfume con la forma de esfinge

Un matiz importante: estas fórmulas no están escritas dentro de cartuchos reales —el cartucho, en epigrafía egipcia, es el óvalo que encierra específicamente el nombre de un faraón—, sino en jeroglíficos “corridos” sobre la pared de la sala. Curiosamente, Edfu sí es célebre por otra cosa relacionada con los cartuchos: varios de ellos aparecen vacíos, sin el nombre del rey grabado, reflejo de los vacíos de poder y la inestabilidad política del periodo ptolemaico en que se construyó el templo.

La Cámara de Consagración

El Nilo era, para el antiguo Egipto, la fuente de toda riqueza, y su personificación divina era el dios Hapi, representado con flores de loto y papiro sobre la cabeza. En esta sala —contigua a la primera sala hipóstila— se conservan magníficos relieves que muestran a Horus y a Thot derramando agua sagrada sobre el faraón, un rito de purificación previo a las ceremonias.

El vestíbulo del tesoro

Esta dependencia se destinaba a guardar los objetos rituales más valiosos: recipientes de electrum, incensarios de plata, emblemas de lapislázuli. Los relieves que la decoran dan testimonio de la riqueza que allí se custodiaba. Funcionaba, en esencia, como una sacristía: el almacén donde se conservaba todo lo necesario para la liturgia del templo.

Sala de ofrendas y El sanctasanctórum

Más allá de la sala de las ofrendas se llega al corazón del templo: el santuario donde se guardaba la estatua del dios Horus. Hoy puede verse allí una réplica de la barca sagrada que se usaba para transportar al dios durante las procesiones; la pieza original se conserva en el Louvre, en París.

La barca sagrada en el Sanctasanctórum

Cuenta una anécdota muy repetida entre los guías —aunque sin confirmación histórica clara— que la barca original llegó a Francia en circunstancias poco transparentes, ya fuera porque un arqueólogo francés se la llevó durante unos trabajos de limpieza en el siglo XIX, ya fuera porque los franceses la tomaron prestada para copiarla y terminaron quedándosela, enviando de vuelta solo la réplica.

El sanctasanctórum carece de ventanas, y la altura del techo se ha ido reduciendo progresivamente desde la primera sala hipóstila hasta este punto. Es el espacio más recóndito del templo: pequeño, íntimo, pensado como lugar de comunión directa con el dios, al que únicamente tenían acceso algunos sacerdotes y el propio faraón.

El vestíbulo del Año Nuevo

Este vestíbulo está situado dentro de la sala de las ofrendas, que es la antesala inmediatamente anterior al sanctasanctórum, en el eje central del templo.

Al fondo de esta sala se distinguen dos escaleras con funciones opuestas: una de caracol, que ascendía hasta el techo del templo, y otra recta, que descendía desde allí. Su uso estaba ligado al Año Nuevo egipcio —el equivalente más o menos a nuestro 31 de diciembre, aunque fijado por el calendario solar egipcio y no necesariamente idéntico al solsticio de verano que se suele citar como referencia—. Ese día, la barca con la pequeña imagen de Horus salía del sanctasanctórum y subía por la escalera de caracol hasta una capilla situada en la azotea del templo, donde permanecía expuesta a los rayos del sol durante toda la jornada para, según la creencia egipcia, recargarse de energía solar. Al atardecer, la comitiva descendía por la escalera recta de vuelta al santuario. Esta ceremonia se conocía como la fiesta de Año Nuevo, vinculada simbólicamente a la unión entre el dios del templo y Ra, el dios sol.

Escaleras ascendiendo al tejado de Edfu
Actualmente el tejado está en mal estado y es difícil acceder

El corredor misterioso

Rodeando el santuario discurre el llamado «corredor misterioso», con varias capillas que se abren a él —entre ocho y diez, según la fuente consultada—. De ellas se conocen con certeza los dedicatarios de solo unas pocas: Isis, Osiris, Min, Jonsu y Ra; el resto permanece sin identificar con precisión en las fuentes consultadas. Otras dependencias del mismo corredor no llevan nombre de dios, sino de función: la cámara de las telas o el llamado «trono de los dioses», también conocido como sala de la Enéada.

El corredor misterioso

El corredor de ronda

Una muralla perimetral envuelve todo el conjunto, y entre ella y el cuerpo del templo se extiende un corredor exterior conocido como corredor de ronda. En sus altos muros se narra, en un lenguaje accesible para la gente del pueblo, la vida y las hazañas del dios Horus —incluido el llamado «Drama de Horus», el relato de su lucha contra Seth tras el asesinato de Osiris—, ya que este espacio sí estaba abierto a los visitantes corrientes, que podían recorrerlo y dejar allí sus ofrendas.

Jeroglíficos y relieves en el corredor de ronda en el que Horus persigue a Seth
Bajorrelieve del templo ptolemaico de Edfu, dedicado al dios Horus, en la que el dios aparece sobre una barca de papiro arponeando a Set, mostrado como un pequeño y derrotado hipopótamo. 

El Nilómetro

En el corredor que separa el templo del muro que lo rodea, en su lado oriental, una escalera desciende hasta el Nilómetro: un pozo o cisterna que permitía medir el nivel de la crecida anual del Nilo. Era una herramienta de gestión del Estado: a partir de esa medición se podía estimar cómo sería la cosecha de la temporada y calcular los impuestos correspondientes. Hoy el pozo ya no está conectado al río, pero todavía pueden verse en su interior las marcas de profundidad grabadas en escritura demótica.

La mitología de Horus

El templo está dedicado a Horus, hijo de Isis y Osiris, el dios que venga el asesinato de su padre a manos de su propio tío, Seth. La tradición sitúa precisamente en Edfu el lugar de esa batalla mítica, y los muros del templo están repletos de escenas que la representan, con Seth figurado como un pequeño hipopótamo o, en ocasiones, un cocodrilo.

Más allá del relato, el mito tenía una función política muy concreta: legitimar al faraón. Tras vengar a su padre, Horus hereda el poder y unifica el Alto y el Bajo Egipto, por lo que porta la doble corona —un atributo que ya aparece, siglos antes de Edfu, en la paleta de Narmer—. La tradición egipcia entendía que, antes del gobierno de los faraones, hubo un tiempo en que los propios dioses reinaron directamente sobre la tierra. En su combate contra Seth, Horus pierde un ojo, episodio que dio origen al amuleto del Ojo de Horus o Udjat, símbolo de protección y de restauración del orden.

Horus es, además, una divinidad solar, lo que llevó a los griegos a identificarlo con Apolo; de ahí que rebautizaran Edfu como Apolinópolis Magna. Hathor, su consorte en este ciclo mítico, representa simbólicamente la fuerza que renueva la vida.

El plano del Templo de Edfu

Para que te sitúes mejor que nosotros en su momento, así se distribuye el recinto de la entrada al santuario:

Edfu en datos prácticos

DatoInformación
UbicaciónEdfu, a unos 105-135 km al norte de Asuán y entre 105-115 km al sur de Luxor (las fuentes varían según la carretera de referencia)
HorarioAprox. 6:00-17:00 en invierno y hasta las 18:00 en verano; algunas fuentes recientes citan horarios de 7:00 a 17:00. Conviene confirmarlo el mismo día, ya que cambia según temporada
Precio de entradaLas cifras varían mucho según la fuente y la fecha: consúltalo en la plataforma oficial de venta de entradas a monumentos de Egipto antes de viajar
Tiempo de visita recomendado1-2 horas; nosotros tuvimos exactamente eso en la escala de crucero
Incluido en el cruceroCasi siempre sí, junto con el guía; si vas por libre, súmale el coste del transporte desde Luxor o Asuán

Preguntas frecuentes sobre el Templo de Edfu

¿Es suficiente con dos horas para visitar el Templo de Edfu?

Para una visita de escala de crucero, sí: da para recorrer el eje principal del templo —pilono, patio, salas hipóstilas, sala de las ofrendas, santuario— y escuchar una explicación guiada de los relieves más importantes. Quien quiera profundizar en cada sala secundaria (el corredor misterioso, las capillas laterales, el vestíbulo del Año Nuevo, el nilómetro) necesitaría al menos el doble de tiempo y, preferiblemente, una visita por libre fuera del horario masificado de los cruceros.

¿Hay que ir en crucero o se puede visitar Edfu de forma independiente?

Las dos opciones son perfectamente viables. Quien no haga el crucero completo puede llegar en excursión de un día organizada desde Luxor o Asuán (combinando habitualmente con Kom Ombo), en taxi o conductor privado, o incluso en tren hasta la ciudad de Edfu y después en tuk-tuk o a pie hasta el templo. La principal diferencia es el precio y la flexibilidad de horario, ya que los cruceros concentran su visita en una franja concreta del día.

Muro exterior

¿Qué es la “sala del laboratorio” y las recetas de perfumes que hay en Edfu?

Es una sala situada en el lado este de la segunda sala hipóstila donde los sacerdotes preparaban los ungüentos, inciensos y esencias con los que se ungía la estatuilla del dios cada mañana. En sus paredes hay jeroglíficos con las fórmulas completas —los ingredientes y el proceso de elaboración—, lo que la convierte en algo parecido a un recetario tallado en piedra. Su existencia y su contenido están bien documentados. Lo que no está verificado es la anécdota, muy repetida en las visitas guiadas, de que esas fórmulas inspiraron después a los perfumistas franceses del siglo XIX.

¿Por qué la barca sagrada de Horus que se ve en el santuario es una réplica?

La barca ceremonial original —en la que se transportaba la imagen del dios durante los festivales— se conserva hoy en el Museo del Louvre, en París. La pieza que puede verse en el santuario es una reproducción.

¿Qué son los “cartuchos vacíos” de Edfu y por qué son famosos?

En epigrafía egipcia, un “cartucho” es el óvalo que encierra el nombre del faraón reinante. En Edfu hay varios cartuchos grabados que se dejaron sin nombre, en blanco: son el rastro visible de los períodos de inestabilidad política que atravesó Egipto durante la larga construcción del templo (237-57 a.C.). Cuando había vacíos de poder o disputas dinásticas, las obras continuaban pero nadie se atrevía a grabar el nombre de un rey que podía no serlo para siempre.

¿Es Edfu Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO?

No. Es un error que se repite con frecuencia. La distinción UNESCO en esta zona del Nilo corresponde a los “Monumentos de Nubia” (Abu Simbel, Filae y otros templos trasladados antes de la construcción de la presa de Asuán), situados al sur de Asuán. Edfu y Kom Ombo son monumentos extraordinarios, pero no tienen esa etiqueta.

¿Por qué el techo del templo es más bajo según se avanza hacia el santuario?

Es un principio deliberado de la arquitectura de los templos egipcios, no una casualidad constructiva. A medida que se avanza desde la entrada hacia el santuario, los espacios se van haciendo más pequeños, más bajos y más oscuros. La luz disminuye progresivamente hasta que el sanctasanctórum, el lugar más sagrado, queda en penumbra casi total, iluminado únicamente desde su propio eje. La idea era que la aproximación al dios debía ser también una transición desde lo profano hacia lo sagrado, desde la luz hacia el misterio.

¿Qué es el “Drama de Horus” que aparece en el corredor de ronda?

Es el relato, narrado en imágenes en el corredor exterior que rodea el templo, de la lucha entre Horus y Seth tras el asesinato de Osiris. En esas escenas, Seth aparece representado como un hipopótamo (y a veces un cocodrilo) que Horus va acorralando y venciendo. Era el corredor al que podía acceder el pueblo llano para presentar sus ofrendas, de modo que la historia del triunfo del orden sobre el caos se contaba en un lenguaje visual accesible para quien no tenía acceso al interior del templo.

¿Para qué servía el nilómetro del templo?

El nilómetro es un pozo escalonado situado en el corredor este del recinto, conectado originalmente al río Nilo. Servía para medir el nivel de la crecida anual: a más agua, mejor cosecha previsible, y a partir de esa medición se calculaban los impuestos agrícolas de la región. Hoy el pozo ya no está conectado al río, pero todavía pueden verse en sus paredes las marcas de profundidad grabadas en escritura demótica.

¿Hay que tener en cuenta algo sobre las calesas de caballos en Edfu?

El recorrido desde el muelle hasta la entrada del templo suele cubrirse en calesas de caballos. Varios viajeros han señalado de forma recurrente que el trato a los animales en algunas de estas calesas es deficiente. Si eso te preocupa, la alternativa es un tuk-tuk motorizado o ir caminando, ya que la distancia es corta.

Mapa del Itinerario