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Norte y Este de Mahé: playas, cultura criolla y naturaleza en Seychelles

Continuación de Seychelles, qué ver y qué hacer.

Introducción a la isla de Mahé

Mahé es la puerta de entrada a Seychelles y el corazón del archipiélago. Es el primer punto de contacto de estas maravillosas islas paradisíacas y la isla más grande. Aquí vive casi el 90% de la población del país y, sin embargo, conserva intacto ese aire de isla tranquila donde la naturaleza manda. Su paisaje es una combinación fascinante: montañas cubiertas de selva tropical que descienden hasta encontrarse con playas de arena blanca, costas salpicadas por los característicos bloques de granito y un mar que cambia del turquesa al azul profundo en cuestión de metros.

Las increíbles vistas desde el alojamiento que nos decidimos quedar en Mahé

Pero Mahé es mucho más que su belleza natural. La isla es también el alma cultural de Seychelles: en ella se encuentra Victoria, la capital más pequeña del mundo, con su animado mercado criollo, templos de distintas religiones y vestigios coloniales que cuentan la historia de un país mestizo. Además, es un lugar perfecto para disfrutar de la gastronomía local, hacer rutas de senderismo que terminan en playas vírgenes y conocer la vida cotidiana de los seychellenses, entre su hospitalidad criolla y su ritmo pausado.

Visitar Mahé significa tener un resumen perfecto de todo lo que ofrece Seychelles: naturaleza exuberante, playas icónicas, historia colonial y sabores únicos. Es la mejor manera de empezar a descubrir el archipiélago antes de saltar a otras islas como Praslin o La Digue.

A primera vista podría parecer pequeña, pero recorrerla en detalle revela playas escondidas, senderos selváticos, mercados criollos y hasta una capital con encanto provinciano. En nuestro viaje decidimos dedicar unos días a explorar la isla entera aunque en este artículo desarrollaré la parte Norte y el Este de la isla, combinando rutas de naturaleza, visitas culturales y gastronomía local. Aquí te cuento con detalle cómo fue nuestra experiencia.

Día 1: Senderismo en Anse Major, baño en Beau Vallon y tarde cultural en Victoria

El trail de Anse Major

Comenzamos la jornada temprano con una de las caminatas más recomendadas de Mahé: el sendero de Anse Major. Se trata de una ruta costera que parte de Bel Ombre y discurre por un terreno abrupto, donde los grandes bloques de granito, las lianas y la vegetación tropical crean un escenario de postal.

Una de las vistas de Anse Major a lo lejos desde el trail que lleva su nombre

El camino está bien señalizado, pero no deja de ser una caminata con subidas y bajadas que requiere llevar buen calzado, agua y ganas de aventura. Lo mejor es que cada puñado de metros se abren vistas espectaculares del océano Índico, con sus distintos tonos de azul contrastando con el verde intenso de la selva.

La animada ruta costera del Anse Major trail I
La animada ruta costera del Anse Major trail II

Tras algo más de una hora y media de caminata, aparece al fondo la playa de Anse Major, un rincón solitario al que solo se puede llegar a pie o en barca. Allí, la sensación de aislamiento es total: arena blanca, agua cristalina y silencio absoluto, roto únicamente por el sonido de las olas. Es un lugar perfecto para descansar después de la caminata, darse un baño y sentirse en un paraíso escondido.

Playa de Anse Major I
Playa de Anse Major II
Playa de Anse Major III

Quizá sea el mejor punto de partida y toma de contacto con Seychelles y Mahé, donde tienes un poco de todo lo que te puede ofrecer la isla. Conviene no hacerlo a mediodía o cuando el sol más aprieta y llevarte líquido suficiente porque no hay lugar para el abastecimiento a unos kilómetros a la redonda.

Beau Vallon, la playa más animada de Mahé

Después de la caminata nos dirigimos hacia el norte, hasta llegar a la archiconocida Beau Vallon, la playa más famosa y concurrida de Mahé. A diferencia de Anse Major, aquí el ambiente es vibrante y dinámico: turistas tomando el sol, familias locales pasando el día, vendedores ambulantes ofreciendo fruta fresca o batidos de coco, y un sinfín de actividades acuáticas como snorkel, paddle surf o incluso motos de agua.

Beau Vallon

La playa es enorme, con varios kilómetros de arena fina bordeada por palmeras, lo que permite siempre encontrar un espacio tranquilo a pesar de la afluencia. Decidimos parar a comer en el Beach Shak Seychelles, un chiringuito frente al mar que combina la sencillez criolla con el sabor auténtico. Probamos pescado fresco a la parrilla, marinado con especias locales, acompañado de ensaladas tropicales y un zumo natural de frutas, todo con el mar de fondo. Fue una pausa perfecta para recargar energía antes de continuar el día.

Esto es lo que tiene Seychelles, un contraste entre playas enormes y otras más pequeñas y salvajes, aunque todas ellas guardando su carácter de isla paradisiaca. Son los lugares que ves en las películas, los fondos de pantalla en los ordenadores, y lo que en el diccionario se definiría como “paraíso”. Lo único que puedes hacer es despreocuparte y disfrutar.

Tarde cultural en Victoria

Por la tarde nos dirigimos a Victoria, la capital del país y considerada la más pequeña del mundo.

Con apenas 25.000 habitantes, su ambiente es más de pueblo que de ciudad, pero concentra varios puntos de interés que merecen la visita. Comenzamos por el Museo de Historia Natural, que ofrece una visión general de la riqueza natural de Seychelles: desde la célebre palmera coco de mer con sus semillas gigantes, hasta las tortugas de Aldabra y otras especies endémicas que solo existen en este rincón del planeta.

Museo de Historia Natural

Museo de Historia Natural

Este museo te explica la historia de Seychelles y de Victoria, con especial estudio de la evolución de la esclavitud en el país, tan importante en su desarrollo y en lo que hoy se ha convertido a nivel cultural, y de las personas que habitan aquí.

Un poco de la historia explicada en el museo
De islas deshabitadas a la fundación de su capital Victoria

Durante siglos, las islas de Seychelles permanecieron deshabitadas, aunque ya eran conocidas por navegantes árabes y más tarde por portugueses, que las llamaron Sete Irmãs. El primer desembarco documentado tuvo lugar en 1609 con una expedición de la Compañía Británica de las Indias Orientales. Antes de su colonización, piratas y marineros usaban las islas como refugio y todavía circulan leyendas de tesoros enterrados.

Choza básica de Seychelles

Antes de que los franceses se establecieran aquí, las islas fueron frecuentadas por piratas, que encontraron en ellas escondites ideales y puntos de descanso. Los bosques les proveían de abundante comida y agua dulce, y los arrecifes y las aguas salvajes ofrecían protección contra los navíos enemigos. Por ello, no sorprende que se hayan transmitido historias de tesoros enterrados en Seychelles: cofres de oro escondidos en algún lugar bajo la arena.

Uno de los tesoros más célebres es el de La Buse, un pirata que supuestamente escondió parte de su botín en estas islas. Numerosos buscadores de tesoros han intentado localizarlo, sin éxito. Otro famoso naufragio es el del Treasure, un barco británico hundido tras chocar contra el arrecife en 1970.

Un ejemplo de tesoro y mapa de cómo encontrarlo

El primer intento de asentamiento llegó en 1770 con colonos franceses desde Mauricio, aunque no prosperó. Aun así, fue el inicio de la ocupación permanente: en 1778 se fundó L’Établissement du Roy, el germen de la actual Victoria. La economía se basó en cultivos como algodón, coco o canela, sostenida por una fuerte dependencia de la esclavitud: a finales del siglo XVIII, la mayoría de la población estaba formada por esclavos africanos y malgaches. La abolición en 1835 cambió la organización social, y misiones religiosas empezaron a educar a los hijos de los liberados.

Maqueta L’Établissement du Roy

El oficial francés Louis de Malavois elaboró las primeras normas de gestión de recursos en 1787, lo que le convirtió en un pionero de la conservación. A finales del XVIII, Seychelles capituló ante los británicos y pasó a depender de Mauricio hasta 1811, cuando se instauró la administración británica. En 1841, la capital adoptó oficialmente el nombre de Victoria, en honor al matrimonio de la reina Victoria con el príncipe Alberto. En ese momento, Seychelles formaba parte de los dominios de Su Majestad y estaba gobernada como una dependencia de Mauricio. La población rondaba los 6.500 habitantes. Este cambio de nombre se hizo de acuerdo con la ordenanza n.º 12 de 1841. Tres calles de la pequeña ciudad también recibieron los nombres de Albert, Victoria y Royal.

El primer misionero católico llegó a Seychelles en 1851 para iniciar el establecimiento de las primeras parroquias. La Iglesia Anglicana también afirmó su papel en la cristianización de los habitantes. Ambas denominaciones construyeron iglesias y escuelas en los distritos.

Una selección de armas de época
Un destino de exilio y colonos

Durante esta época colonial, Seychelles también fue usado como destino de exilio para líderes africanos y asiáticos que desafiaban el poder británico: desde el sultán de Perak en Malasia hasta el rey Prempeh de Ashanti en Ghana, pasando por el arzobispo Makarios de Chipre (del que conocimos su historia en los montes Troodos en Chipre). Estos episodios añadieron un curioso capítulo a la historia del archipiélago, convirtiéndolo en una “cárcel tropical” para figuras incómodas del Imperio.

Cambios sociales y económicos en el siglo xx

A finales del XIX y principios del XX, Seychelles continuó como una dependencia de Mauricio, con una economía muy dependiente de la agricultura de exportación. La copra (pulpa seca de coco) fue durante décadas el principal producto, junto con especias como la canela. Sin embargo, la lejanía y la escasa industrialización mantuvieron a la población en una economía de subsistencia, marcada por la desigualdad.

La Segunda Guerra Mundial trajo consigo mayor presencia británica, pero también abrió Seychelles al mundo moderno. Tras la guerra, comenzaron los primeros movimientos políticos locales que pedían mayor autonomía.

Algunas salas del Museo de Historia Natural
Independencia y un camino complejo

El gran cambio llegó en 1976, cuando Seychelles obtuvo la independencia del Reino Unido y se convirtió en una república dentro de la Commonwealth. El primer presidente fue James Mancham, aunque apenas un año después un golpe de Estado liderado por France-Albert René instauró un régimen de partido único de corte socialista. Durante casi tres décadas, René gobernó con mano firme, desarrollando infraestructuras y servicios públicos, pero restringiendo libertades políticas.

En los años 90, con el fin de la Guerra Fría, Seychelles transitó hacia un sistema multipartidista, abriéndose de nuevo a la democracia y consolidando el turismo como motor económico.

Seychelles hoy: sostenibilidad y lujo natural

Actualmente, Seychelles es considerado uno de los países más estables de África, con un nivel de vida relativamente alto gracias al turismo, la pesca y los servicios financieros. El país ha hecho de la sostenibilidad una bandera, protegiendo cerca del 50% de su territorio terrestre y marino. El turismo se orienta hacia el lujo responsable, con resorts que buscan integrarse en el paisaje y programas para proteger especies únicas como las tortugas gigantes de Aldabra o el coco de mer.

La historia de la esclavitud en Seychelles             

Seychelles fue durante siglos una sociedad esclavista, dependiente de cultivos como coco, vainilla o canela. La mayoría de esclavos procedían de Madagascar (45%), África Oriental (40%), India y África Occidental, y vivían en condiciones duras: largas jornadas de trabajo a cambio únicamente de comida y chozas precarias donde alojarse. En 1827, de unos 7.000 habitantes, más de 6.600 eran esclavos.

Maniquí de esclavo

La esclavitud fue abolida en 1835, celebrada con júbilo por los liberados, aunque muchos antiguos dueños intentaron mantener su control a través de impuestos o sistemas como el motié, que obligaba a trabajar tres días por semana en tierras arrendadas. Seychelles también recibió cientos de africanos liberados de barcos negreros interceptados por la Marina Británica, que acabaron empleados en plantaciones.

En 1875, la Sociedad Misionera de Londres fundó la llamada Mission, un asentamiento en las colinas de Mahé para educar a los hijos de los esclavos liberados. Este centro funcionó hasta 1889 y hoy es un monumento histórico dentro de un Parque Nacional, símbolo de la memoria de la emancipación en Seychelles.

Algunas herramientas para inmovilizar a los esclavos
Otros datos de interés del museo, incluyendo, la historia agrícola de Seychelles

Personalmente, creo que lo más interesante del museo es su historia, como la evolución y abolición de esclavitud antes mencionada. Sin embargo, también profundiza sobre la historia agrícola tras la llegada de los primeros colonos a Mahé.

El algodón fue el primer cultivo de exportación en 1796. Posteriormente, la industria del coco (1840) se convirtió en la más importante del país durante un período de 170 años, y más tarde plantaciones de guano (1845), vainilla (1877), canela (1908), caucho (1915) y pachulí (1920) también aportaron de manera significativa a la economía del país, proporcionando sustento a miles de habitantes.

Además, el museo ofrece una valiosa colección de objetos encontrados de la época colonia (vajillas, monedas, armas, y un largo etc.) hasta un mapa de búsqueda del tesoro. Sin duda este museo es lo único relevante a nivel cultural que te podrá ofrecer algo distinto al viaje de sol, playas, trekkings y naturaleza.

Utensilios de época
Code Noir

Como en todas las colonias francesas de la época, el Code Noir estaba en vigor en todo el archipiélago. Este fue un decreto promulgado por Luis XIV de Francia en 1685 para establecer y regular las condiciones de la esclavitud en el Imperio Colonial Francés.

El Código contenía 60 artículos y legitimaba explícitamente el castigo corporal y la pena de muerte para los esclavos.

A modo de curiosidad, listo un esumen del Code Noir, vigente no hace mucho tiempo atrás.

Reglas sobre religión

  1. Los judíos no podían residir en las colonias francesas (art. 1).
  2. Los esclavos debían ser bautizados en la Iglesia Católica Romana (art. 2).
  3. Se prohibía el ejercicio público de cualquier religión distinta al catolicismo; los amos que lo toleraran podían ser castigados (art. 3).
  4. Solo se reconocían los matrimonios católicos (art. 8).

Reglas sobre relaciones sexuales y matrimonio

  1. Los hijos de una esclava y un hombre libre:
    • Si el padre era soltero, debía casarse con la esclava, liberándola a ella y a los hijos (art. 9).
    • Si no lo hacía, la pena era de 2.000 libras de azúcar, además de que los hijos seguirían siendo esclavos.
  2. Si el padre era un esclavo, los hijos también serían esclavos (art. 12).
  3. Los matrimonios entre esclavos requerían el consentimiento del amo (art. 10).
  4. Los hijos nacidos de esclavos casados pertenecían al amo de la madre (art. 12).

Castigos

  1. Los esclavos fugitivos durante más de un mes serían marcados y, en caso de reincidencia, ejecutados (arts. 38–39).
  2. Los negros libres que protegieran a esclavos fugitivos serían multados con 300 libras de azúcar (art. 40).
  3. Los amos podían encadenar y golpear a los esclavos, pero no mutilarlos ni torturarlos (art. 42).

Prohibiciones

  1. Los esclavos no podían portar armas salvo con permiso de sus amos para cazar (art. 15).
  2. Los esclavos de distintos amos no podían reunirse bajo ninguna circunstancia (art. 16).
  3. Los esclavos solo podían vender azúcar, caña y otros productos con permiso del amo (art. 18).
  4. Los amos debían proporcionar alimento a los esclavos, incluso a los enfermos o ancianos (arts. 22 y 27).
  5. Los esclavos podían testificar solo como información, no como prueba legal (arts. 30–32).
  6. Un esclavo que golpeara a su amo, a la esposa o hijos de este sería ejecutado (art. 33).
  7. Un matrimonio esclavo y sus hijos no podían ser vendidos por separado (art. 47).

Libertad

  1. Los amos de esclavos de 20 años (25 si eran menores) podían liberar a sus esclavos (art. 55).
  2. Los esclavos liberados podían ser designados herederos en los testamentos (art. 56).
  3. Los esclavos liberados eran considerados súbditos franceses con los mismos derechos (arts. 57–58).
  4. Las tasas y multas pagadas respecto al Code Noir iban a la administración real, pero un tercio se destinaba al hospital local (art. 60).

Después caminamos hasta el reloj de Victoria, quizás el monumento más icónico de la capital y punto de referencia obligado en cualquier visita. Esta pequeña torre de metal plateado, instalada en 1903, es una réplica en miniatura del Big Ben londinense y simboliza el inicio de la administración colonial británica independiente de Mauricio. Aunque a primera vista parece un simple reloj urbano, para los habitantes de Seychelles se ha convertido en un emblema de la ciudad, testigo de su transformación de pequeño asentamiento colonial en capital de un país independiente. Hoy, rodeado del bullicio de coches, tiendas y oficinas, el reloj sigue marcando no solo la hora, sino también la memoria de la época en que las islas eran un remoto enclave del Imperio Británico.

Reloj de Victoria

Muy cerca se alza el Monumento al Biocentenario, inaugurado en 1978 con motivo de los 200 años de la primera colonización francesa de Seychelles. Su estructura blanca, formada por tres alas que se elevan hacia el cielo, tiene un fuerte simbolismo: representa la unión de los tres continentes que dieron origen al pueblo criollo —Europa, África y Asia—, cuyo mestizaje constituye hoy la esencia cultural del país. Más que un monumento conmemorativo, es un recordatorio visual de la diversidad que define Seychelles, un punto de encuentro entre historias y tradiciones que, pese a sus diferencias, han encontrado un equilibrio en este pequeño archipiélago del Índico.

Monumento del Biocentenario

Victoria es también un reflejo vivo del mosaico religioso y cultural que caracteriza a Seychelles, fruto de siglos de mestizaje entre europeos, africanos e indios. En el corazón de la ciudad se encuentra la catedral de la Inmaculada Concepción, construida en 1874 sobre los restos de un templo anterior y considerada el centro del catolicismo en el archipiélago. Su fachada blanca y sobria, aunque sin ornamentos excesivos, impone por su sencillez y luminosidad tropical, y en su interior aún se respira la calma propia de una iglesia que ha sido testigo de gran parte de la historia moderna del país.

Catedral de la Inmaculada Concepción
Muy sobria en su interior

Muy cerca, en contraste absoluto, se levanta el templo hindú Arul Mihu Navasakthi Vinayagar, inaugurado en 1992 y dedicado a Ganesha, el dios con cabeza de elefante, símbolo de sabiduría y prosperidad. Su fachada no pasa desapercibida: un despliegue de esculturas coloridas que representan deidades hindúes en distintas posturas, cuidadosamente pintadas en tonos intensos que brillan bajo el sol del Índico. Es el único templo hindú de Seychelles y punto de encuentro de la comunidad tamil que llegó a las islas durante el período colonial británico.

Templo hindú Arul Mihu Navasakthi Vinayagar

Pasear de un templo al otro en apenas unos minutos es como recorrer siglos de historia y distintas tradiciones religiosas condensadas en un mismo espacio urbano. Ese equilibrio entre lo católico y lo hindú, lo criollo y lo colonial, no solo marca el paisaje de Victoria, sino que simboliza la esencia de Mahé y, en general, de todo Seychelles: un lugar donde conviven culturas diversas en armonía, reflejando la identidad mestiza del archipiélago.

Eden Island, lujo artificial en el Índico

Antes de que cayera la tarde pusimos rumbo a Eden Island, una isla artificial construida en 2006 y conectada a Mahé por un puente. Este lugar representa la cara más moderna y lujosa de Seychelles: apartamentos de alto nivel, marinas repletas de yates y restaurantes internacionales.

Pasear por sus embarcaderos es como entrar en un pequeño puerto mediterráneo, aunque con la exuberancia tropical del Índico de fondo. Aunque muy distinta de la Seychelles natural, Eden Island resulta curiosa para entender la evolución del país hacia un turismo más exclusivo y cosmopolita, que sin embargo, nada tiene que ver con aquél Seychelles que esperas.

Eden Island fotografiada desde el barco que nos llevó al Parque de Sainte Anne

Día 2: Excursión al Parque Marino de Sainte Anne

Parque Nacional Marino de Sainte Anne 🐢🐠

Al día siguiente habíamos elegido realizar una excursión organizada para conocer a la famosa tortuga de Aldabra. Recordad del pasado artículo que la tortuga es originaria de la isla de Aldabra, a unos cientos kilómetros de Mahe. Se trata de uno de los atolones más grandes del mundo y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que alberga la mayor colonia de tortugas gigantes del planeta: más de 100.000 ejemplares.

La gigante tortuga de Aldabra

Poder ver e interactuar con uno de estos ejemplares antediluvianos es uno de los mayores reclamos en una visita a Seychelles. Si bien es casi imposible viajar a Aldabra y poder ver ese maravilloso espectáculo de naturaleza a miles, hay ciertos espacios en islas más pequeñas anejas a Mahe o Praslin, que te permite ir a conocerlas en un estado de semilibertad.

Por tanto, decidimos animarnos a realizar una excursión con el objetivo primordial de conocerlas, y de paso hacer un poco de esnórquel y disfrutar de algunos de los parajes y playas más impresionantes de Seychelles. Esto pudimos hacerlo visitando la isla que alberga el Parque Nacional Marino de Sainte Anne, a apenas 5 kilómetros de la costa de Mahé, frente a la capital Victoria.

Nos estaba esperando este espectacular catamarán
Alguno de los paisajes de la excursión, gama de azules increíbles
Alguno de los paisajes de la excursión, gama de azules increíbles

Se trata de un conjunto de seis islas que constituyen uno de los espacios naturales más emblemáticos de Seychelles. Fue creado en 1973, convirtiéndose en el primer parque marino del océano Índico, y desde entonces se ha convertido en un modelo de conservación, hogar de corales, peces tropicales y aves marinas.

Un poco de historia

La isla de Sainte Anne, la mayor del parque, fue la primera en ser colonizada por los franceses en 1770, cuando se estableció allí el primer asentamiento agrícola. Más tarde tuvo importancia estratégica durante las guerras napoleónicas, y hoy combina ruinas históricas con un exclusivo resort de lujo.

Naturaleza submarina

El verdadero atractivo del parque está bajo el agua. Los arrecifes que rodean las islas albergan más de 150 especies de peces tropicales, desde mariposas y loros hasta rayas y tortugas marinas.

Pudimos hacer algo de esnórquel, aunque el tiempo y el estado del agua no era la óptima porque perdimos bastante visibilidad. Aun así, pudimos disfrutar de algo de la vida submarina a través de un vehículo parecido a un submarino que nos permitió ver algo más de vida oceánica.

La rica vida oceánica

Las Tortugas Gigantes de Aldabra

Uno de los momentos más especiales de la excursión es encontrarse con las tortugas gigantes de Seychelles, descendientes de las famosas tortugas de Aldabra. En algunas islas del parque, como Moyenne, las tortugas deambulan libremente, recordando que este archipiélago es uno de los pocos lugares del mundo donde estas criaturas prehistóricas han sobrevivido. Pasear junto a ellas es una experiencia única que conecta con la naturaleza más pura de Seychelles.

Nos encantó darles de comer y estar cerca (siempre intentando no molestarlas en exceso). Como solo en dos lugares del mundo (Seychelles y Galápagos) puedes tener este encuentro con tortugas gigantes, la exclusividad y la rareza de la situación, hace que te sientas realmente afortunado.

Tortuga Gigante de Aldabra

Islas con personalidad propia

  • Moyenne: pequeña y con senderos que atraviesan la selva, además de ser famosa por sus historias de piratas y tesoros enterrados.
  • Round Island: con aguas tranquilas ideales para nadar.
  • Long Island: antigua prisión colonial, hoy prácticamente desierta.
  • Cerf Island: la más cercana a Mahé, perfecta para escapadas rápidas y con opciones de alojamiento.

La experiencia del visitante

Las excursiones al parque suelen incluir traslados en barco desde Victoria, paradas en varias islas, tiempo para snorkel y, a menudo, un almuerzo criollo en la playa. Nosotros, tras nadar y disfrutar del entorno, almorzamos en el Jolly Roger Bar and Restaurant, un lugar sencillo y auténtico donde el pescado fresco y los currys con leche de coco son protagonistas.

Gran experiencia en el catamarán
Día de auténtico relax

Visitar el Parque Nacional Marino de Sainte Anne es, en definitiva, una experiencia que combina historia, ecología y relax en un entorno privilegiado. Es uno de esos lugares que muestran al viajero la razón por la cual Seychelles ha hecho de la conservación de la naturaleza su seña de identidad.

Una playa de ensueño

TORTUGA GIGANTE DE ALDABRA

Nombre científico: Aldabrachelys gigantea

Familia: Testudínidos (parientes de otras tortugas terrestres gigantes, como la de Galápagos).

Estado de domesticación: Es un animal salvaje, aunque en Seychelles y otras islas se mantiene en reservas y parques naturales en semilibertad.

Descripción: Es una de las tortugas terrestres más grandes del mundo, con caparazón abovedado, patas robustas y cuello largo que le permite alcanzar hojas altas. Su piel es rugosa y gris oscura, mientras que el caparazón presenta tonalidades pardas o negras.

Hábitat en el que vive: Prefiere zonas secas, llanuras herbáceas y manglares, aunque también se adapta a sabanas y áreas rocosas con vegetación dispersa.

Distribución: Originaria del atolón de Aldabra (Seychelles), aunque actualmente se encuentra también en reservas de otras islas del archipiélago e introducida en algunos parques zoológicos del mundo.

Peso: Entre 150 y 250 kg, aunque algunos machos pueden superar los 300 kg.

Tamaño: Entre 90 cm y 1,20 metros de longitud del caparazón.

Esperanza de vida: Puede vivir más de 100 años, e incluso hay registros de ejemplares que han superado los 150.

Alimentación: Herbívora. Se alimenta de hierbas, hojas, frutas caídas, flores y cortezas. Su cuello largo le permite alcanzar vegetación a mayor altura.

Estado de conservación: Vulnerable según la UICN. La principal población se encuentra en el atolón de Aldabra, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde viven más de 100.000 ejemplares. Su conservación está estrictamente regulada.

Curiosidad: Debido a su longevidad, varias tortugas de Aldabra han alcanzado fama internacional. Una de ellas fue Adwaita, un ejemplar que vivió en un zoológico de India y se calcula que alcanzó los 250 años. Además, estas tortugas desempeñan un papel ecológico esencial, ya que ayudan a dispersar semillas y modelar la vegetación del atolón.

Día 3: Relax en Anse Royale y la destilería Takamaka 🌴🥃

Al abordar el alojamiento en las islas Seychelles, pensamos un lugar que tuviéramos fácilmente a mano los hitos más importantes de las islas. En Praslin y La Digue fue fácil porque son pequeñas y prácticamente te recorres las islas en menos de una hora. Sin embargo, Mahé es más grande y decidimos tener cuidado con la localización para acceder a todos los puntos sin tener que realizar excesivo trayecto en coche. El lugar elegido fue un alojamiento cercano a Anse Royale Beach, al este de Mahé. Este es lugar donde decidimos descansar y reposar un poco el tercer día ya que la playa y los restaurantes cercanos son bastante buenos.

Por tanto, después de dos jornadas intensas, decidimos dedicar el tercer día al relax y a la gastronomía. La mañana la pasamos en la mencionada Anse Royale Beach, una de las playas más populares de la costa este. Su amplia extensión de arena blanca y sus aguas poco profundas, protegidas por un arrecife, la convierten en un lugar perfecto tanto para nadar como para hacer snorkel. Es una playa muy frecuentada por familias locales, lo que le da un aire más auténtico que otras más turísticas.

Anse Royale Beach

También se realizan de forma espontánea puestecitos de pescado del día hecho a la brasa que lo hace una experiencia totalmente genuina. Desafortunadamente, no coincidimos con uno de estos puestos y nos quedamos con las ganas.

Sin embargo, y para ahogar las penas, a mediodía nos detuvimos en el Kafe Kreol Café Restaurant, un restaurante frente al mar que combina un ambiente bohemio con cocina tradicional. Probamos curry de pescado con leche de coco, ensaladas frescas y zumos tropicales, todo acompañado de música relajante y vistas al océano.

Restaurantes con vistas oceánicas

Ron Takamaka – ron con alma criolla

La tarde la dedicamos a la destilería Takamaka.

Situada en La Plaine St. André, en la isla de Mahé, la destilería Takamaka es la más famosa de Seychelles y la única de escala nacional. Se ubica en una antigua plantación del siglo XVIII, restaurada con mucho encanto, donde conviven historia colonial, jardines tropicales y el espíritu moderno de los maestros del ron.

Una auténtica casa colonial en un paraíso

La marca nació en 2002 de la mano de dos hermanos seychellenses, Richard y Bernard d’Offay, con la idea de crear un ron local que reflejara el sabor y carácter de las islas. Hoy en día, Takamaka Rum se exporta internacionalmente y es un símbolo de la identidad criolla.

La experiencia de la visita guiada

Una visita a la destilería Takamaka no es solo ver cómo se hace el ron, sino un recorrido por la cultura de Seychelles:

  • El jardín criollo 🌿
    Antes de entrar en la parte de producción, se pasea por los jardines donde se cultivan plantas aromáticas y medicinales (curry, vainilla, canela, pachulí, aloe vera). Cada especie tiene su cartel explicativo con usos tradicionales: desde infusiones para bajar el colesterol hasta hojas empleadas en la cocina criolla.
  • La historia de la finca 🏠
    La Plaine St. André fue en su día una plantación colonial. Podrás ver las ruinas de la cocina original del siglo XIX, el depósito de agua (The Basin) que se abastecía con cañas de bambú desde la ladera, y las construcciones criollas restauradas donde hoy se guarda el ron.
  • Sala de prensado ⚗️
    Aquí se explica la innovación de Takamaka: la cavitación hidrodinámica, un proceso mecánico en el que las olas ultrasónicas producen cambios físicos en el líquido sin necesidad de calor ni reacción química. Permite extraer sabores más complejos de la caña de azúcar sin usar productos químicos ni calor. Una fusión de tradición artesanal y tecnología moderna.
  • Bodegas de envejecimiento 🛢️
    Se visitan los espacios como Pti Lakaz, traducido al criollo como la casita, donde el ron descansa en pequeñas barricas de roble francés. Algunas producciones limitadas, como el Clos de St. André, apenas alcanzan 500 botellas al año y son verdaderas joyas de coleccionista. En la elaboración de esta producción, no se utilizan pesticidas ni fertilizantes, con el fin de reflejar la verdadera naturaleza de la tierra a través de la caña de azúcar.
  • Degustación guiada 🥃
    El momento estrella. Al final del recorrido se catan varias variedades de ron Takamaka: desde el clásico blanco y el “dark” hasta ediciones especiales infusionadas con vainilla, coco o especias locales. Los guías explican cómo degustarlo solo, en cóctel o al estilo criollo: con agua de coco fresca. Nos llamó la atención el ron de casi 70 grados de graduación que lo hacía casi imposible de degustar, pero que tenía un sabor ciertamente original.
El jardín criollo
Cada planta relevante está debidamente marcada con una pequeña descripción. En la imagen Aloe Vera.
Los restos de la antigua cocina del SXIX
Sala de prensado
Bodegas de envejecimiento
En la cata de rones Takamaka, un recuerdo ideal para recordar Seychelles desde tu casa

Información Práctica

  • 📍 Ubicación: La Plaine St. André, cerca de Anse Royale (Mahé).
  • 🕒 Horario: Lunes a viernes, visitas guiadas en distintos horarios de mañana y tarde. Conviene reservar.
  • 💲 Precio: Alrededor de 150–200 rupias seychellenses por persona (unos 10–12 €), incluyendo la degustación.
  • 🍴 Extra: Dentro del recinto está el restaurante La Plaine St. André, que ofrece cocina criolla contemporánea, ideal para terminar la experiencia con un buen maridaje.

Después de esta intensa visita guiada por la destilería Tamaka, volvimos a la zona de Anse Royale, para tomar un tentempié y descansar, para volver al día siguiente con más fuerza. El Sur y el Oeste de Mahé nos esperaban.

A continuación Sur y Oeste de Mahé.