Después de varias horas conduciendo de noche desde los lagos del interior llegamos al pequeño pueblo costero de Dunedin donde teníamos pensado pernoctar. Elegí como alojamiento un modesto bed&breakfast en la más famosa calle de Nueva Zelanda, Baldwin Street, que tiene el reconocimiento Guiness de los Récords como la calle más empinada del mundo (19º de desnivel...









